Sentada ante mi escritorio, los rayos del sol temprano se filtran a través de las ventanas iluminando los pergaminos dispersos frente a mí. Mis dedos tamborilean sobre la madera pulida mientras mi mente vaga en busca de las palabras correctas para escribir.
Miro el papel en blanco y, tras un momento de vacilación, tomo el pincel. Respiro hondo y dejo que mis pensamientos se asienten, tras lo cual comienzo a escribir.
Tras terminar, releo lo que he escrito y rompo la hoja insatisfecha con lo que he escrito. Tras coger otra hoja, vuelvo a escribir.
‘Ling Tian, este mundo no es amable con nadie y las pérdidas que sufrimos no se compensan con más violencia. Si sus vidas fueron importantes para ti, piensa en lo que tus padres desearían para tu futuro. Ni mil muertes te devolverán lo que perdiste. Los muertos no se vengan, solo esperan que los vivos encuentren paz.’
‘Recuerda que todavía tienes una hermana que depende de ti. La venganza no traerá de vuelta a tu familia, solo perpetuará la tragedia. Haz honor a la memoria de quienes amabas buscando un propósito más allá de este torbellino de destrucción.’
Al terminar, vuelvo a leer lo que he escrito. Es una mejora, pero no sé si será suficiente. Por mucho que ajuste las palabras, sé que es muy difícil cambiar su mente, pero al menos podre decirme a mí misma que lo he intentado. Doblo con cuidado la carta y llamo a Lianhua.
No tarda en aparecer y me pregunta “?Me necesita, Zhāohuán Wen?”
“?Incluye tu entrenamiento pasar desapercibida para entregar mensajes?” le pregunto, inclinándome ligeramente hacia ella.
Sus labios se curvan apenas en un gesto intrigado “Sí, incluye esas habilidades, Zhāohuán Wen”
“Perfecto. Lianhua, quiero que entregues un mensaje”, le digo mientras veo que expresión no cambia pero un destello de curiosidad cruza sus ojos.
“Han pasado dieciséis días desde el comienzo del torneo, por lo que la segunda ronda de las eliminatorias tendría que empezar hoy”, empiezo a decirle. “Debido a eso, Ling Tian debería estar en el coliseo hoy. Ve discretamente y entrégale esto.”
Extiendo la carta hacia ella. Su mirada se posa en mí y parece haber un destello de decepción por mi decisión, pero no dice nada mientras toma el mensaje.
Antes de que pueda irse, la detengo para darle unas ultimas instrucciones “Además del mensaje, dile dos cosas. Primero, que para entrar en el Fragmento solo necesita estar entre los primeros cuatro mil y los muertos no pueden vengar a nadie. Y segundo, que ya que se metió en la guarida del lobo por su propia voluntad, está solo. No intervendré una segunda vez.”
Por un instante noto algo en su expresión, como si las palabras que le he dicho la aliviaran de un peso invisible, pero solo asiente y sale de la habitación con el mensaje en mano.
Tras ver salir a Lianhua, saco una serie de papeles donde los últimos días he estado escribiendo uno de los borradores del cursillo acelerado de Arqueología de la Arquitectura que quiero dar a Lianhua antes de entrar al Fragmento Celestial para que examine las ruinas por mí, pero al final suspiro y los aparto para coger otra serie de papeles donde tengo escrito otro curso muy distinto al primero.
Se que si mi antiguo profesor de la materia los leyera estaría gritándome todo el día, ya que se parece más a una guía para asaltar tumbas de una película de Indiana Jones o un videojuego de Tomb Raider que a la arqueología real. Pero sé que tras escuchar como son las condiciones en los Fragmentos Celestiales estoy casi convencida de que será más útil que un estudio puro de la arquitectura.
Dejando a un lado esos pensamientos tomo el pincel y continúo con mi plan de estudios. Mientras trabajo, no puedo evitar pensar en si haber pasado los últimos días leyendo libros sobre arquitectura frente a Lianhua será suficiente para evitar que surjan dudas sobre cómo sé tanto del tema, y al mismo tiempo, espero que también ayude a atenuar la sorpresa que se llevará cuando escuche que mi petición para poder entrar en el Fragmento Celestial es que se dedique a explorar edificios en ruinas para mí.
La habitación está tranquila y ba?ada en la cálida luz de la tarde. Delante de mí, una bandeja con bollos recién hechos me devuelve la mirada con aire inocente, como si no pudieran hacer da?o alguno. Xia, de pie junto a la mesa, me observa con una mezcla de orgullo y expectativa, como si su vida dependiera de lo que diga a continuación.
"?De verdad los hiciste tú sola?" le pregunto mientras alargo una mano hacia uno de los bollos.
"?Sí, Wen!", dice emocionada mientras rebota ligeramente sobre sus pies. "Las cocineras me ayudaron un poquito, pero casi todo lo hice yo."
No puedo evitar tragar saliva al pensar en esas escenas de anime donde la comida hecha por personajes inexpertos se convierte en armas letales, pero alejo esas imágenes de mi mente y tomo un bocado con cierta aprensión. Para mi sorpresa, el bollo no solo es comestible, sino que está bastante bueno. No es el mejor bollo que he probado, pero considerando que lo ha hecho una ni?a de menos de ocho a?os que lleva solo un mes aprendiendo a cocinar, es un logro digno de admiración.
"Está muy bueno, Xia", le digo con una sonrisa.
Los ojos de Xia se iluminan y su rostro se transforma en pura alegría mientras levanta el pu?o en alto con un gesto de victoria "?Lo sabía! ?Sabía que te iba a gustar!"
"?Así que al final fue buena idea enviarte a la cocina?" le pregunto, probando otro bocado. "La idea que te propuse de aprender a hacer tus propios bocadillos mientras le daba clases a Lianhua ?Al final te gusta?"
"?Sí!", responde con entusiasmo. "Me encanta cocinar. Y además, las cocineras me dejan probar todos los platos en los que ayudo."
Levanto una ceja mientras intento no reírme. Claro que puede que a esta peque?a glotona le encante cocinar, pero probablemente le entusiasme más la parte de probar los platos. Decido no decir nada y le hago un gesto para que se siente con nosotras.
Lianhua, quien ha estado en silencio todo este tiempo, toma uno de los bollos y lo prueba con calma y, tras comer trozo le dice "Es un buen esfuerzo, Ling Xia, con práctica, podrías llegar a ser excelente."
"?Gracias, Lianhua!" Xia responde con un brillo de orgullo en los ojos. Se sienta junto a mí y empieza a contarme con entusiasmo todo lo que ha aprendido en sus clases de cocina, desde mezclar masas hasta hornear los bollos. Es increíble la energía que pone en cada detalle, gesticulando con sus peque?as manos.
Mientras la escucho y disfruto de los bollos, el tranquilo momento se interrumpe abruptamente por un bullicio en el patio. Mi frente se frunce al escuchar el ruido.
"Lianhua, ve a ver qué está pasando", le digo dejando el bollo a un lado.
Lianhua asiente y se levanta sin un solo comentario, desapareciendo por la puerta. Xia, en cambio, parece incómoda como si recordara algo malo. Sus ojos se fijan en el suelo y sus peque?os hombros se tensan.
"Xia, no te preocupes", digo con suavidad mientras coloco una mano sobre su cabeza. "Seguramente no es nada."
Asiente lentamente, aunque la preocupación persiste en su rostro. No pasa mucho tiempo antes de que Lianhua regrese. Su expresión está tranquila, pero hay un destello de seriedad en su mirada "Zhāohuán Wen, una delegación del Palacio Imperial ha llegado. Están exigiendo entrar al Palacio del Loto Celestial, pero las Nei Wei no los han dejado pasar sin la autorización de Guifei Xiang."
"?El Palacio Imperial?" murmuro, frunciendo el ce?o. "?Es una coincidencia o tiene algo que ver con la apertura del Fragmento Celestial?"
Decido no perder tiempo en suposiciones y rápidamente tomo una decisión "Lianhua, llévame al patio. Xia, lleva los platos a la cocina y quédate allí con las cocineras hasta que Lianhua vaya a buscarte."
Xia parece dudar, pero finalmente asiente y recoge con cuidado el plato con los bollos sobrantes mientras me dice "Sí, Wen. Pero... ?estarás bien?"
"Estaré bien, Xia. Esto no es nada que preocupe. Ahora ve", le digo.
Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there.
La veo desaparecer con pasos rápidos mientras Lianhua me ayuda a llegar al patio donde puedo contemplar toda la escena. Las grandes puertas están abiertas, mostrando una lujosa caravana estacionada en la plaza exterior, donde mi madre, Lingxi y la Nei Baihu Liang Xue están hablando con un grupo de hombres elegantemente vestidos, quienes parecen estar protestando por algo.
Me quedo observando desde la sombra de la puerta. Mi madre parece tranquila, pero hay una firmeza en su postura que silencia cualquier duda sobre quién tiene el control de la situación. Finalmente, tras unos momentos de discusión, los hombres parecen ceder. Mi madre se gira, y es entonces cuando se da cuenta de mi presencia. Se acerca, con el rostro mostrando signos de cansancio.
"?Qué está pasando, madre?" pregunto cuando está lo suficientemente cerca.
"Uno de los príncipes imperiales, el decimoquinto, Sun Chao, ha venido con su séquito para entrar en la Grieta Celestial", responde con un suspiro.
"?Y qué significa eso para nosotras?" pregunto, sabiendo que la llegada de uno de mis hermanastros sin ningún aviso previo pueda ser algo banal.
"El emperador me dio plenos poderes para gestionar el Palacio del Loto Celestial, así que he logrado que solo una parte de su séquito se quede en la parte del palacio que no usamos. El resto tendrá que buscar alojamiento en la ciudad."
"Buena suerte con eso", digo con una leve sonrisa. "La ciudad está tan llena que encontrar un lugar será como buscar un diamante en la arena."
Mi madre esboza una media sonrisa, pero su mirada fija empieza a darme mala espina "Eso es lo que he podido hacer con respecto al alojamiento, pero no tengo autoridad para más. Eso significa que el príncipe ha venido con la intención de monopolizar todos los puestos de la familia imperial en el Fragmento Celestial."
Mi madre sigue mirándome, con su postura elegante y su media sonrisa enigmática en su cansado rostro, como si acabara de dejar caer una pieza en un tablero de juego invisible, pero esa vez decido no seguir con su juego como he hecho en otras ocasiones y decido enfrentarla.
"Madre", le digo mientras la observo directamente. "?Qué esperas de mí? Esto no parece algo que esté realmente fuera de tus capacidades, como acabas de insinuar."
Mi madre suspira, el cansancio en su rostro suavizándose mientras entrelaza las manos frente a ella "Tienes razón, Wen. Esto es una prueba. Quería ver si eras capaz de lidiar con esta situación, como preparación para tu regreso a la corte."
"?A la corte?" pregunto desconcertada.
"Sí”, me contesta mi madre. “Con tu edad, cuando volvamos al palacio tendrás que empezar a asistir a algunos eventos oficiales y fiestas. Quería saber si tienes la capacidad de enfrentar la presión que mucha gente, incluidos tus hermanos imperiales, intentará ejercer sobre ti. Este entorno más peque?o y controlado era ideal para observarte."
"Así que..." reflexiono por un momento antes de continuar con una sonrisa irónica. "?Estabas intentando comprobar si soy capaz de morder cuando alguien me empuja?"
Mi madre deja escapar una risa suave mientras me dice "Es una manera burda de decirlo, pero sí."
Tomo un momento para considerar mis opciones. Aunque no me entusiasma la idea de ser evaluada constantemente, no puedo negar que el desafío me intriga. Decido recoger el guante.
"Está bien, aceptaré tu prueba", le digo, pero mientras lo digo le sonrío mientras la miro fijamente. "Pero solo si estás dispuesta a soportar conmigo las consecuencias."
La expresión de mi madre se torna seria y su mirada parece perforar la distancia entre nosotras mientras me dice "Pase lo que pase, Wen, y hagas lo que hagas, siempre estaré a tu lado."
Pero, tras ese instante de solemnidad, su rostro se ilumina con una sonrisa traviesa "Aunque, por favor, no mates al príncipe. Eso sería demasiado complicado de manejar."
"No tengo pensado hacer nada tan drástico, madre", contesto con un suspiro de exasperación. "Solo quiero hablar con mi hermano para que Lianhua pueda entrar al Fragmento Celestial"
"Perfecto", me dice con satisfacción antes de darse la vuelta con elegancia para dirigirse al interior del palacio. Pero antes de que pueda desaparecer por completo, me acuerdo de Xia.
"Madre", la llamo, deteniéndola por un momento. "Por favor, pasa por las cocinas y tranquiliza a Xia. Creo que todo este alboroto seguramente le recordó demasiado a lo que vivió en su antigua casa."
"Descuida, me encargaré de ello", responde con una suave sonrisa. Y con esas palabras, desaparece dentro del edificio.
Quedo sola con Lianhua, quien me mira con el ce?o ligeramente fruncido. Me esfuerzo por ignorar su expresión y me concentro en el patio. Los murmullos se apagan lentamente mientras espero la llegada de mi hermanastro y mi paciencia no tarda en ser recompensada.
Un grupo de hombres aparece al otro lado del patio, liderado por un joven de unos veintitantos a?os. Su túnica lujosamente bordada reluce bajo el sol, y cada uno de sus pasos emana una arrogancia tan densa que parece envolverlo como un aura. Aun sin conocerlo, su parecido con mi padre deja pocas dudas. Está claro que es Sun Chao, el decimoquinto príncipe imperial.
"Lianhua", digo sin apartar la vista de él. "Llévame hasta él."
Lianhua empuja mi silla sin decir una palabra, pero su silencio una muestra de su reticencia. Pero no hace falta que diga nada, sé exactamente lo que está pensando y no pienso sacrificar su entrada al Fragmento Celestial y todo mi trabajo en sus clases solo por evitar un enfrentamiento que tarde o temprano tendría con alguno de mis otros hermanastros por alguna otra cuestión.
Cuando estamos lo suficientemente cerca, levanto la voz para llamar su atención y digo con firmeza "Hermano Imperial.”
El aire en el patio parece volverse más denso a medida que nos acercamos. Las conversaciones en voz baja de los asistentes se apagan mientras llamo la atención de mi hermano imperial. Cuando Sun Chao gira para mirarme, su expresión es una mezcla de desdén y curiosidad que casi me hace sonreír. Sé exactamente con qué tipo de persona estoy tratando.
"?Qué quieres, Hermana Imperial?" me pregunta, con su tono te?ido de condescendencia.
"Vengo a informarte que de los puestos imperiales asignados para el Fragmento Celestial, uno de ellos ya es mío", le digo con voz firme y sin vacilar.
Por un instante, parece desconcertado, pero pronto su rostro se endurece con una sonrisa que no llega a sus ojos "Lo siento, Hermana Imperial, pero ya he asignado esos puestos. No puedo dejarte uno."
"No estoy pidiendo tu permiso", le contesto, manteniendo mi tono neutral. "Te estoy informando de que uno de esos puestos es mío. Esa es la realidad."
Sun Chao entrecierra los ojos y su mueca de enfado se hace más evidente mientras me dice "No eres nadie para ordenarme nada ni para decirme qué hacer. Eres una exiliada, mientras que yo soy un príncipe imperial, mayor que tú en rango y en derecho. Si he decidido que todos los puestos imperiales son míos, es porque así lo deseo."
Su respuesta es exactamente la que me esperaba, por lo que no puedo evitar poner una cara de lástima mientras niego lentamente con la cabeza.
"Hermano Imperial", digo en un tono que rezuma desaprobación. "Si tu tutor de etiqueta de la corte te escuchara pronunciar esas palabras, lloraría lágrimas de sangre por la ignorancia que acabas de demostrar."
El rostro de Sun Chao se pone rojo como un tomate, sus pu?os se cierran y una vena en su frente empieza a palpitar. Pero antes de que pueda replicar, dirijo mi atención a uno de los miembros de su séquito, un hombre vestido con túnicas que lo identifican como un erudito.
"Tú," lo llamo con firmeza. "El erudito de allí atrás, ?puedes recordarle a mi hermano cuáles son los rangos dentro de la corte?"
El erudito parece paralizado por el miedo al escuchar que me dirijo a él, lo que le hace mirar nerviosamente a su alrededor como si buscara una salida. Sun Chao, todavía rojo de ira, no pierde la oportunidad de decirle que me conteste creyendo que me va a dejar en ridículo "Adelante, contesta a mi Hermana Imperial y deja constancia de que la única ignorante aquí es ella."
El hombre traga saliva y comienza a hablar en un tono tembloroso "Los rangos dentro de la corte, por orden, son el Emperador, la Emperatriz, el Príncipe Heredero, las Guifei, los príncipes imperiales…"
Interrumpo al erudito con un tono seco "Tendrían que expulsarte del círculo académico por ser tan ignorante, ya que hay otro título inmediatamente después del Príncipe Heredero, ?no te parece?"
El erudito se queda callado un momento y de repente su rostro palidece y el sudor empieza a correr por su frente. Al verlo, sonrío ligeramente y a?ado "Parece que lo recuerdas. Adelante, dilo para que todos lo escuchen."
El hombre tartamudea antes de hablar con voz temblorosa "El título que sigue al del Príncipe Heredero es el de Zhāohuán."
Miro directamente a Sun Chao, cuya mandíbula se tensa tanto que parece que sus dientes podrían romperse para decirle "Y, por si mi Hermano Imperial lo ha olvidado, soy Zhāohuán Wen, LA Zhāohuán. A pesar de mi situación actual, nuestro Padre Imperial no me ha retirado ni mi título ni mi rango. Eso significa que mi posición supera a la tuya de una forma tan amplia que no estás ni cerca de alcanzarla."
La ira de Sun Chao es palpable. Veo otra vena hincharse en su cuello y me pregunto si el viejo dicho chino de escupir sangre por la ira se hará realidad ante mis ojos.
"Y," continúo antes de que pueda interrumpirme. "Mi rango me da la autoridad para establecer normas aquí. A menos que, por supuesto, decidas ignorar la voluntad de nuestro Padre Imperial y declarar que el título que me concedió no tiene valor. Estoy segura de que le gustaría saber eso."
El silencio que sigue a mis palabras es tan profundo que parece absorber todos los sonidos del patio. Incluso los que fingían no estar prestando atención ahora tienen la mirada fija en nosotros. Sun Chao, con el rostro completamente desencajado por la furia, mira a su alrededor. Conociendo a la gente de su cala?a, casi puedo ver cómo pasa por su mente la idea de intentar silenciar a los presentes, pero hay demasiado testigos como para que eso sea una opción.
Finalmente, masculla entre dientes "Este príncipe se somete a la autoridad de la Zhāohuán."
"Entonces escucha mis órdenes”, empiezo a decirle. “Primero, uno de los puestos imperiales para el Fragmento Celestial será para quien yo designe. El resto puedes administrarlos como quieras. Segundo, el edificio donde residimos Guifei Xiang y yo está fuera de los límites. Ni tú ni ninguno de tus hombres puede entrar. Y tercero, las doncellas y las Nei Wei son mi personal, y por lo tanto también están fuera de tus límites. Cualquiera que las moleste será apresado por orden de la Nei Baihu. Y recalco, cualquiera."
La vena en el cuello de Sun Chao parece a punto de estallar, pero al final solo vuelve a mascullar "Este príncipe ha escuchado a la Zhāohuán y acata sus órdenes."
"Perfecto", le digo con una sonrisa fría. "Entonces he terminado aquí."
Me giro hacia Lianhua y le digo "Llévame con Guifei Xiang para informarle de los nuevos términos."
Lianhua, que ahora me doy cuenta esta más tensa que un muelle por la situación, parece relajarse un poco y agarra la silla para empujarla en dirección al edificio principal, aunque quizá un poco más rápido de lo normal.
Mientras nos dirigimos hacia el edificio, me pregunta en voz baja "?Fue buena idea acorralarlo de esa manera, Zhāohuán Wen?"
"Mi madre quería saber si era capaz de morder", le respondo en el mismo tono. “Y creo que con esto se lo he demostrado ampliamente.”
Aunque tras esas palabras hago una pausa de un segundo antes de decir finalmente "Pero no pienso volver a acercarme a menos de un zhang de él sin una escolta de Nei Wei. Solo por si acaso."

