Lianhua sostiene la taza de té entre sus manos, el vapor cálido ascendiendo en espirales perezosas mientras su rostro permanece igual de sereno que siempre.
“Entonces… ?entraste en el túnel?”, le pregunto a pesar de la respuesta más que evidente
Lianhua asiente con una lentitud medida.
“Sí”, responde con su voz tranquila. “Después de derrotar a los escarabajos espirituales, examiné la abertura que habían creado. El túnel descendía en línea recta bajo la superficie, estrecho al principio, pero se ensanchaba tras el primer medio zhang. Y entonces lo vi.”
Se inclina ligeramente hacia adelante, con el humo de la taza de té suspendida en el aire, como si su mente ya no estuviera en esta habitación, sino en las arenas del desierto, entre los ecos de las piedras antiguas de aquel túnel.
“Mi teoría se confirmó”, continúa Lianhua. “Y lo que encontré fue parte de la pared del extra?o edificio. Y en él había una abertura, entre lo que parecía ser los restos de una puerta de piedra. Supongo que fue destruida hace mucho, quizás por un derrumbe, quizás por fuerza bruta.”
“?Y entraste?”, le pregunta Xia fascinada completamente por el relato.
“Sí. Pero no de inmediato”, Hace una pausa, sorbe el té y frunce ligeramente el ce?o. “El interior estaba muy oscuro ya que no llegaba ninguna luz. Incluso con mis sentidos aumentados, no podía ver nada.”
“Así que saqué la lampara que Zhāohuán Wen había metido en la mochila”, dice, y por un instante su mirada se cruza con la mía mientras mi sonrisa de ese momento podría competir con la de un gato.
“Con la lampara, ya pude ver el interior”, nos continúa contando. “El túnel daba paso a un pasillo de piedra amplio, con muros cubiertos de polvo y grietas que seguí con precaución. No era un corredor único, ya que el interior del edificio era toda una red de pasillos y cámaras, que además tenía unos techos tan altos que la luz de la lampara no alcanzaba a iluminarlos.”
Hace una pausa para beber de nuevo, esta vez más despacio. Mientras lo hace, desvío la mirada hacia Xia, que está completamente absorta, con los ojos brillando como si estuviera escuchando una leyenda antigua contada por un narrador profesional.
Y por un momento, no puedo evitar admirar a Lianhua.
No su fuerza o su talento marcial.
Sino su don, hasta ahora oculto, para narrar, para contar una historia con tal claridad y precisión que una puede ver los lugares que describe y sentir la atmósfera que evoca, ya que está dramatizando cada escena con la naturalidad de quien respira.
Y lo mejor es que no se da cuenta de lo que está haciendo. Ya cuando relataba su viaje por el desierto apuntaba maneras, pero ahora que ha cogido ritmo, su talento está demostrando ser aterrador.
Cuando vuelve a dejar la taza sobre la mesa y carraspea suavemente, aclarándose la garganta, mis ojos regresan a ella y prosigue con su relato.
“La mayoría de las cámaras y pasillos ya habían sido registrados y saqueados hace mucho”, nos dice. “Todo lo que quedaba estaba roto, ya sea por los que registraron el sitio o por las bestias espirituales más tarde.”
La emoción que me había estado embargando se disuelve un poco, sustituida por una punzada de decepción al pensar en que evidentemente, como en las demás ruinas, hemos llegado demasiado tarde.
Aunque si me sorprende la diferencia que hay entre el interior de esta pirámide el interior de las que hay en mi mundo anterior. Esta pirámide claramente no es una tumba y es más utilitaria, pero eso me deja la duda de para que se usaría.
Pero al menos eso nos aleja de las momias vengativas.
Pero mientras estoy sumida en mis pensamientos, Lianhua continua con su relato y la escucho de fondo “Y encontré algunos escarabajos más, pero no eran tantos como en el exterior, por lo que los eliminé sin dificultad.”
A pesar de mis intentos mantener la compostura, parece que Lianhua me conoce demasiado bien y ha notado mi decepción cuando ha dicho que todo estaba roto, por lo que a?ade “Pero Zhāohuán Wen, cuando terminé de registrar todo, empecé a aplicar lo que me has ense?ado. A observar con otros ojos. A buscar huecos, cavidades o compartimentos ocultos. No encontré ninguno, o eso creía.”
Me enderezo un poco al escucharla, con mis esperanzas revividas y de repente recuerdo que antes dijo que había encontrado más cosas y me maldigo por haber entrado en su narración, era más que evidente que encontró algo.
“?Qué encontraste?”, le pregunto.
“En una de las habitaciones más al fondo, noté algo extra?o en el suelo. Unas marcas simétricas, dispuestas en un patrón regular, y al principio no me di cuenta de que eran.”
Hace una pausa, como si midiera sus palabras con cuidado, o a?adiera dramatismo a su relato.
“Pensé en la altura del techo y en la altura total de la estructura que había visto desde fuera. Y me di cuenta de que faltaba algo y que lo que había explorado no podía ser todo.”
De repente me doy cuenta a que se refiere, pero le dejo seguir con el relato.
“Así que amontoné restos de muebles en la habitación”, continúa Lianhua. “Y me subí sobre ellos. Elevé la lampara lo más que pude, y allí estaba como sospechaba”
Noto como la respiración de Xia se detiene por un segundo ante el dramatismo de Lianhua.
“Una abertura”, nos dice. “Oculta por la oscuridad y por la altura. Como sospechaba las marcas en el suelo eran los restos de una escalera, una que alguien, en algún momento, decidió destruir precisamente para que nadie más pudiera encontrar la entrada al segundo piso.”
“Como ya había terminado de registrar todo el primer piso”, continúa. “Decidí subir de inmediato. No tenía sentido esperar, ya que no parecía haber peligro inmediato.”
Xia se inclina ligeramente hacia adelante, atrapada en sus palabras.
“Pero había un problema”, nos dice con un leve suspiro. “La abertura estaba demasiado alta como para alcanzarla con un salto. Y la plataforma que había improvisado con los restos de muebles para iluminar el techo era demasiado inestable para servir de apoyo. Podía venirse abajo con solo intentar impulsarme desde ella.”
Hace una breve pausa, como si recordara aquel momento con una mezcla de irritación y resignación.
“Así que utilicé el gancho y la cuerda que usted había metido en la mochila, Zhāohuán Wen”, dice sin mirarme directamente. “Logré engancharla en un saliente del borde del segundo piso tras un par de intentos. Y con eso pude escalar sin complicaciones.”
No puedo evitar interrumpirla. La satisfacción me invade de tal manera que me cuesta contener la sonrisa.
“??Ves?! ?Te lo dije!”, exclamo, apuntando un dedo acusador hacia ella. “Te dije que te sería útil, incluso con tus quejas de que solo a?adía peso innecesario a la mochila.”
Lianhua mantiene el rostro impasible, pero alcanzo a ver un minúsculo temblor en la comisura de su ojo izquierdo.
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Xia, que ha estado escuchando con una concentración feroz, suelta un suspiro exagerado.
“?Wen! ?No interrumpas!”, protesta mientras frunce el ce?o con una expresión casi infantil. “?Déjala seguir! Estaba justo en lo mejor”
Levanto las manos, en se?al de rendición.
“Tienes razón, tienes razón,” digo riendo con suavidad. “Lo siento, Lianhua. Continúa, por favor.”
Lianhua asiente ligeramente, sin mostrar se?al alguna de molestia, aunque su tono se ha vuelto un poco más seco.
“Cuando llegué al segundo piso,” retoma sin perder el ritmo. “Descubrí una distribución similar a la del primero. Pasillos y cámaras con techos altos, aunque más bajos que en el primero. Pero a diferencia del primer nivel, este estaba en mejor estado. Las paredes menos erosionadas y el suelo menos da?ado.”
Hace una breve pausa, sus ojos entrecerrados como si volviera a andar por esos corredores oscuros.
“Pero aun así, todo estaba vacío. Ya habían sido saqueadas las estancias, y al igual que abajo, no quedaba ni un solo mueble en buen estado ni fragmentos que valieran la pena.”
“Pero entonces encontré algo. Algo que creo que es la razón por la que destruyeron la escalera,” nos dice con calma, pero entonces para de hablar y se inclina hacia adelante y, con total tranquilidad, se sirve una nueva taza de té, como si acabara de comentar que se le había roto una sandalia y no como si acabara de anunciar que halló el motivo oculto tras la destrucción deliberada de una estructura milenaria.
Xia se pone de pie con los ojos muy abiertos.
“??Qué?! ?No puedes detenerte ahí!”, exclama con desesperación. “?Eso es trampa! ?Cuenta qué era! ?No puedes pararte justo cuando vas a decir algo tan importante!”
Su expresión me hace reír, primero con un par de suaves carcajadas y luego con una risa más abierta y sincera que no consigo detener.
“Lianhua”, le digo entre risas. “Deja de torturar a la pobre Xia y cuéntanos qué encontraste. Yo también tengo curiosidad.”
Lianhua termina de beber un sorbo de té con toda la parsimonia del mundo. Luego, con una leve inclinación de cabeza, responde.
“Como usted diga, Zhāohuán Wen.”
Deja la taza sobre la mesa y se acomoda ligeramente en el cojín antes de continuar.
“Todo el centro del segundo piso era una sola cámara”, nos dice mientras Xia se vuelve a sentar entre refunfu?os en voz baja. “Una estancia vasta, rodeada de columnas, sin muebles, sin decoraciones en las paredes. Solo piedra desnuda y vacía.”
Sus palabras flotan en el aire como el humo del té.
“Pero al examinarla en profundidad, noté algo. El suelo no era liso. Estaba lleno de líneas, surcos y runas talladas en patrones que se entrecruzaban a lo largo de toda la cámara”, nos continúa contando. No soy experta en formaciones, pero estoy segura de que esa sala entera era una formación. Una formación enorme. Y me recordaba a las de recolección de Qi.”
El silencio que sigue a su declaración es absoluto.
No hace falta decir nada. Todas comprendemos lo que eso significa.
“?Entonces crees que alguien encontró la formación”, pregunto al fin, con la voz un poco más baja, como si no quisiera romper el hechizo del momento. “Y destruyó la escalera para intentar que nadie más la encontrara? ?Y que luego, cada vez que se abría el Fragmento Celestial, simplemente iba al edificio y se dedicaba a usar la formación en exclusiva, todo el tiempo?”
Lianhua asiente, sin vacilar y dice “Es lo que creo que pasó. Pero en algún momento, esa persona debió de morir sin contárselo a nadie. Luego la entrada terminó cubierta por la arena, y con los a?os, el secreto se perdió.”
Contemplo el vacío por un momento, como si pudiera ver a esa figura anónima que una vez entró por esa abertura, quizás sonriendo al saber que nadie más podría seguirle. Una figura que se desvaneció en el tiempo sin que quedara rastro de su haza?a, o de su egoísmo.
“?Intentaste activarla?”, pregunto finalmente, incapaz de mantener la duda. “La formación, quiero decir. ?Probaste a hacerla funcionar?”
Lianhua niega con la cabeza antes de contestar, su tono tan sereno como siempre.
“No”, responde con tranquilidad. “Las formaciones de ese tipo suelen necesitar piedras de Qi, y no tenía ninguna. Sin una fuente de energía, habría sido un esfuerzo inútil.”
Asiento despacio, aunque no puedo evitar sentir una punzada de decepción. Por un momento me había imaginado la escena como si fuera una película o una cinemática de un videojuego.
Una formación de recolección de Qi activándose tras siglos dormida, absorbiendo energía del ambiente, revelando secretos sellados en su interior mientras empieza a brillar y la protagonista, en el centro, mira a su alrededor fascinada por el despertar que esta ocurriendo a su alrededor mientras la cámara gira ense?ando la panorámica y la banda sonora suena a todo volumen por los altavoces.
Pero claro, sin algo que la active, no era más que un dise?o tallado en piedra.
“Sin embargo”, continúa Lianhua, con ese tono que esta usando justo antes de soltar algo importante. “Al examinar de nuevo la cámara, me di cuenta de que las proporciones no coincidían.”
“?No coincidían cómo?”, pregunta Xia con rapidez, inclinándose hacia adelante, visiblemente emocionada.
“El tama?o del espacio interno no se correspondía con las proporciones del resto del piso”, nos explica. “Y no solo eso. El techo, aunque más bajo que el del primer piso, todavía no alcanzaba la altura total del edificio que se ve por fuera. Así que empecé a revisar todo el piso otra vez, sobre todo las paredes de los pasillos donde las medidas no cuadraban.”
“?Y encontraste algo?”, le pregunto, aunque imagino la respuesta.
“Sí”, asiente. “Después de mucho buscar, encontré un espacio que parecía hueco, ya que la pared no respondía como las demás y no tenía el mismo eco.
Tanto Xia como yo nos enderezamos al mismo tiempo y nuestros ojos brillan al unísono.
“?Un pasadizo secreto!”, exclama Xia, casi en un susurro reverente, tras lo cual le pregunta ansiosa. “?Y cómo lo abriste?”, “?Había algún mecanismo? ?Algún panel oculto?”
Lianhua la mira con expresión neutra antes de responder.
“No tenía tiempo para buscar cómo abrirlo”, le dice sin rodeos. “Ni los recursos para activar una posible formación de apertura. Así que busqué un objeto pesado y tiré la pared abajo.”
Al escuchar como Lianhua responde a Xia siento cómo mi alma de arqueóloga se estremece hasta lo más profundo. El horror de la profanación me recorre como un escalofrío, pero no digo nada. Comprendo perfectamente la situación contrarreloj en la que estaba, y sé que sin los conocimientos adecuados o herramientas, era su única opción.
Lianhua continúa hablando como si su decisión hubiera sido la más natural del mundo.
“Me llevó un buen rato”, le dice. “La pared era resistente. Pero al final conseguí abrir un agujero lo suficientemente grande como para pasar. Y aunque me costó, conseguir hacerlo sin demasiada dificultad, tras lo cual llegue a un pasillo con una escalera.”
Mis ojos se agrandan y esta vez soy yo la que le pregunto “?Una escalera? Y supongo que hacia el tercer piso”
“Si”, dice simplemente. “Uno que, con suerte, nunca había sido explorado.”
Vuelvo a mirar a Lianhua. Esta es la parte buena.
“Subí las escaleras con cuidado”, prosigue. “La estructura estaba en buen estado, sin se?ales de colapso.”
“Llegué finalmente a la parte superior del edificio”, dice, bajando ligeramente la voz. “Era una sola habitación. No demasiado grande, de forma triangular. El techo seguía la forma de la parte exterior y terminaba en punta, así que imagine que había llegado por fin a la parte superior del edificio.”
“?Y qué había?”, pregunta Xia con los ojos brillando.
“Al principio, decepción”, dice Lianhua, sin dramatismos. “Todo estaba destrozado. Pensé que, una vez más, había llegado tarde.”
Mi corazón se hunde un poco, a pesar de saber que tenía que haber algo.
“Pero después me fijé mejor”, a?ade. “Las paredes tenían marcas de algo y no había se?ales de saqueo. Lo que vi no era destrucción por mano humana. Era diferente.”
“?Diferente cómo?”, le pregunto.
“Como si algo hubiera explotado desde el centro de la sala”, explica. “Los fragmentos estaban orientados hacia las paredes, no al revés. No había orden, no había intención, solo caos. Y pensé, si fue una explosión, tal vez hubo algo que la provocó. Algo que dejó rastros, e incluso algo que sobrevivió.”
Siento que no respiro mientras escucho. Lianhua hace una breve pausa, como quien retiene el momento justo antes de una revelación.
“Así que empecé a remover los restos”, continúa. “Había piedra por todas partes. Trozos de columnas, fragmentos de losas. La sala debía de estar llena de pilares. Pero también encontré otras cosas, como fragmentos de muebles, jirones de tela, incluso fragmentos de huesos.”
Xia se lleva la mano a la boca para ahora un suave “Oh”.
“Como la habitación no era muy grande, y aún me quedaba algo de tiempo, así que insistí y escarbé entre los restos con paciencia”, nos termina de decir mientras levanta la mirada y la dirige hacia mí. “Y finalmente encontré algo.”
Suelto un suspiro y le clavo la mirada.
“Por fin”, le digo entre divertida y exasperada. “Te has hecho de rogar. ?Qué encontraste?”
Lianhua no sonríe. Su tono se mantiene neutro, casi respetuoso.
“El esqueleto de una persona”, me dice. “Creo que era un antiguo habitante del Fragmento Celestial. Estaba vestido con los restos de unas ropas extra?as. Supongo que su cuerpo quedó protegido de lo peor por un fragmento de columna. Fue lo que lo mató aplastándolo. Pero también lo conservó intacto.”
La habitación está en completo silencio.
“Lo examiné”, continúa. “No parecía tener nada en las manos, pero al moverlo… justo detrás de él, protegido por su cuerpo y por el fragmento de columna, encontré esto.”
Con toda la naturalidad del mundo, levanta un objeto que había mantenido a su lado durante todo el relato y del que le había sacado los papeles que me había dado antes. Un zurrón de cuero, oscuro y sin aparente marca distintiva, que no habría llamado la atención en absolutamente ningún sitio.
Se lo queda en la mano, suspendido en el aire, y me lo muestra con una expresión que no consigo descifrar del todo.
A mi lado, escucho como Xia suspira de emoción y al mirarla veo como se ha llevado las manos a la boca y casi puedo ver como si sus ojos se llenaran de estrellas por la emoción de lo que está viendo.
Mi mirada vuelve otra vez hacia el zurrón y por más que miro solo veo un simple zurrón de cuero siendo sostenido por Lianhua.
Y por lo tanto solo me queda una pregunta. ?Por qué demonios dan tanta importancia tanto Lianhua como Xia a un simple zurrón de cuero?

