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El Peor Tutorial de la Historia: ¡NPCs Caníbales y 0 Skills!

  **Día 1**

  En las entra?as pétreas de una caverna, cientos de duendes inferiores —criaturas de piel verde y huesos frágiles del tama?o de un conejo enano— despertaron. Entre ellos, una cria más peque?a que el resto (que el destino nombraría Togaz) observaba el caos con ojos inusualmente lúcidos. Mientras sus congéneres chocaban contra las paredes, un estruendo sacudió la cueva. El rugido de estómagos vacíos era un mandato: hambre.

  Los duendes normales del tama?o de un pony, arrojaron gusanos al gentío. Togaz se escabulló hacia el fondo, donde yacían esclavos humanos convertidos en pilares de carne con costillas expuestas. Allí, sus dientes —aún brotes— encontraron su primer festín: la carne fría de quien fuera su madre.

  Mientras, un macho más grande (Gadked) se apoderó de los gusanos usando piedras. Sus espasmos y risas cortadas aterrorizaron a las crías. La lucha que siguió fue breve y sangrienta. Cuando solo encontraron cadáveres, los duendes normales rociaron un gas espeso. La cueva se sumió en un silencio.

  **Día 2**

  Gadked fue el primero en emerger del letargo del gas. Sus ojos se abrieron lentamente, captando la penumbra de la caverna como si la viera por primera vez. Una sensación de vértigo lo invadió al mirar sus manos: aquellas extremidades verdes, de dedos nudosos y u?as afiladas, no eran suyas. Las giró frente a su rostro con torpeza animal, mientras un zumbido resonaba en su cráneo. Algo en su mente gritaba que esto estaba mal, que él debía tener piel pálida, u?as cortas, un reloj en la mu?eca izquierda...

  Intentó articular un nombre. Cualquier nombre. —...torusa?— La garganta emitió un ronquido húmedo. —ritoki...?— Solo surgió un gemido rasgado. Frustración. Pánico. ?Dónde estaba su menú de habilidades? ?Su inventario? ?Su título de "Héroe Trascendido"?

  De repente, letras fosforescentes cortaron sus pensamientos: `[SISTEMA] >> REQUISITOS PREVIOS NO CUMPLIDOS.` la`>> HABILIDADES BLOQUEADAS (SOBREVIVENCIA: 2/6 DíAS).`

  El mensaje parpadeó y se desvaneció.

  Entonces, el olor llegó.

  Un hedor a tierra podrida y carne fermentada inundó la cueva. Los duendes normales arrojaban los gusanos: gordos, viscosos, retorciéndose en montones sobre la piedra. Para los otros duendes inferiores, era solo instinto. Para Gadked, fue un destello de código dorado sobre sus ojos: ?? +EXP INMINENTE !!

  Se abalanzó. Ya no era un cuerpo extra?o; era un arma. Sus pu?os verdes golpearon cabezas blandas, sus dientes rasgaron pieles frágiles. Engulló gusanos enteros, ahogándose en su baba ácida. "Nivel 2",pensó con certeza delirante al sentir calor en sus venas. "?Solo necesito 100 más para evolucionar!"

  Con el estómago hinchado, se irguió sobre los demás. Intentó una risa triunfal: —*?Ghrr-kek-kek!* Las crías lo miraron con ojos vacíos, reptando hacia los restos de gusanos pisoteados. *gnoraban al "elegido".

  La ira fue un latigazo químico en su cerebro. ?Acaso no vieron su aura de protagonista? ?Su futuro como Rey Demonio o Salvador del Mundo? Agarró una piedra afilada. El primer golpe aplastó el cráneo de una cría que lamía el suelo. La segunda embestida fue una danza caótica: saltos torpes, mandíbulas desencajadas, gritos que querían ser maldiciones épicas pero eran alaridos de simio.

  —??NO SUBS!! ??ESCORIA NPC!! — aulló mientras la roca se hundía en torsos blandos.

  La sangre verde salpicó las paredes. Cuando terminó, jadeante y cubierto de vísceras, una docena de cuerpecitos yacían destrozados a sus pies. Los sobrevivientes se api?aban en las sombras, temblando. Gadked alzó los brazos hacia un techo de roca invisible. —??VEN?! ?ESTO ES... POWER FANTASY!— rugió hacia un sistema que no respondió.

  En el silencio que siguió, solo se oyó el goteo de humedad en la piedra... y el leve crujir de dientes afilados desde el fondo de la cueva. Togaz, oculta entre cadáveres, observaba. Su boca masticaba lentamente un trozo de antebrazo verde.

  Gadked no la vio. Ya estaba reconstruyendo su épica en fragmentosLa sangre verde que goteaba de sus nudillos ya no era sangre: era experiencia. Points de experiencia. ?O era mana? Gadked parpadeó, la imagen de una barra de HP superponiéndose a la cueva por un segundo. 'Sí... el arco de origen... como en... como en...' El nombre de la serie se le escapó, dejando solo el agujero de un recuerdo y el sabor a cobre en la lengua

  The author's tale has been misappropriated; report any instances of this story on Amazon.

  **Día 4**

  El cadáver de la madre yacía como un monumento al hambre. Togaz, con sus nuevos colmillos afilados como agujas de hielo, olfateaba el agujero tras los restos cuando un golpe la hizo tambalear. Gadked emergió de las sombras, su piel verde tensa por una sonrisa que mostraba dientes rotos.

  "?Soy Gadked, enana! ?Quítate del medio!" rugió, empujándola contra la pared rocosa.

  Togaz retrocedió instintivamente, un gru?ido bajo brotando de su garganta. Sus ojos, por primera vez, no solo vieron hambre: hubo un destello de miedo al ver que era Gadked.

  él interpretó ese retroceso como un "B-baka, no es como si quisiera estar contigo..." mental. "?Tsundere de mierda!" carcajeó, escupiendo saliva oscura. "Sígueme si quieres vivir, nivel 1". Gadked se lanzó al túnel como un héroe hacia una mazmorra. Togaz dudó. El agujero olía a óxido y humedad profunda, pero también a algo más: libertad. Con un resoplido de .molestia animal, se arrastró tras él.

  --- El túnel era una herida en la piedra. Metales retorcidos como garras muertas sobresalían de las paredes. Gadked "cantaba" (*Gyaa-gurr-kyuu...*) una melodía que en su mente era el opening de Blade of the star, pero en realidad sonaba como un gato estando estrangulado. Togaz caminaba tres pasos atrás, los colmillos al descubierto. Cada nota falsa de Gadked hacía retorcer sus orejas. "Una fiesta con una loli tsundere clásico...", pensó, orgulloso de su "banda sonora".

  --- La luz al final del túnel fue una trampa. Al salir, cinco duendes inferiores los emboscaron. Eran criaturas famélicas con ojos lechosos y u?as como cuchillas. Togaz retrocedió de nuevo, chocando contra la pared rocosa. Su instinto gritaba huir, pero Gadked ya estaba en movimiento.

  "?COMBATE INICIADO!" ?LOOTEA, NOOBA!"

  Togaz observar paralizada. Por primera vez, algo en su mente primitiva reconoció poder real. No el hambre o los colmillos: esto era caos convertido en fuerza bruta. Cuando el último duende cayó, Gadked escupió un trozo de oreja y se?aló a Togaz con el brazo amputado:

  "?Viste, enana? ?Así se farmea! ?No como tú..." Su voz se llenó de asco teatral al verla hincada sobre un cadáver, los colmillos profundos en el vientre de un duende. "?COMER CADáVERES ES DE RATS! ?Yo solo como loot fresco! ?Cofres del jefe! ?Poziones!"

  Togaz no entendió las palabras, pero el tono fue un latigazo. Algo caliente y amargo brotó en su garganta. No era hambre: era rabia. Gadked escupió cerca de ella y se alejó tambaleándose por otro túnel, tarareando su horrible canción.

  Togaz siguió comiendo. Tragó musculosos con furia, pero ahora cada mordisco sabía a veneno. Los ojos fijos en la oscuridad donde había desaparecido Gadked. En su mente sin lenguaje, una semilla negra echó raíces: - El olor de su burla. - El sonido de su voz castrosa. - La imagen de su espalda alejándose.

  Odio. Puro, instintivo y profundo como el túnel que los unió. Guardó un colmillo roto de sus víctimas. No como herramienta: como promesa.

  Mientras Gadked pensaba: "Buena reacción de tsundere... ?Será mi primera chica arquetípica!", Togaz lamía sangre de sus nudillos, so?aba con comerlo.

  Entre burlas y rencores paso el día

  **Día 5**

  Las burlas de Gadked y el rencor mudo de Togaz se cortaron como un hilo. Duendes normales irrumpieron en la cueva, armados con lanzas de hueso y látigos de tendón seco. Sus gritos, estridentes como alas de murciélago rasgadas, arriaron al tumulto de criaturas verdes. Togaz intentó esconderse entre las sombras, pero Gadked la empujó hacia el frente, su mano huesuda cerrando su nuca con una llave que amenazaba con quebrar sus vértebras. Ella mordió el aire, sus colmillos rozando inútilmente su piel, Gadked solo rio: "?Calma, tsundere! Es un evento scripteado".

  La marcha los llevó a una sala minera olvidada. Ante una tarima, el chamán** —metro cuarenta de piel verde-vómito y túnica manchada de barro— observaba con ojos de buitre. A su lado, Gazazo jugueteaba con un cuchillo de obsidiana, su mo?o de ara?a temblando al ritmo de los quejidos. Obob, más alto y esquelético, clasificaba crías con dedos que parecían gusanos cadavéricos.

  —?Darles una noche de sue?o! ?En qué piensas, Gazazo? —bufó el chamán, disgustado—. Obob, encárgate. Yo me voy.* Gazazo silbó, una sonrisa mostrando dientes amarillos afilados para roer huesos mientras se ida. Obob, sin pesta?ear, separó a la manada en peque?os grupos y con una patada los envío a distintas cavernas con los duendes normales como guías. Al ver a Togaz sin importarle el por que de la petición de Gazazo, sus ojos de charco negro se estrecharon que alguien la lleve a la habitación 7

  Los Duendes del tama?o de ponis los encerraron. Botes de gas somnífero rodaron, liberando una niebla ámbar que olía a almendras podridas. Gadked, en su habitación pelado y sin nada más que estalagmitas o estalactitas, vio a tres crías acercarse hambrientas hacia él. "?Noobs agresivos!". Sus pu?os volaron; Al amanecer, los cuerpos yacían deformes en un rincón.

  La empujaron a otra cámara. La puerta de piedra se cerró tras ella. El gas ámbar comenzó a filtrarse suavemente. Togaz se preparó para la lucha, los colmillos al descubierto... pero no vinieron por ella. En el rincón, una cama de musgo seco. En el centro, un tazón de gusanos que brillaban con una luz tenue y tranquila. Por primera vez en voluble memoria, la comida estaba viva y en movimiento. Era delicioso. Y en la oscuridad, Togaz sonrió.

  Fin

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