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Capítulo 02

  En un bar de mala muerte se podía notar que había entrado una persona que no encajaba con el aspecto del lugar, todos se le quedaron viendo, este era un hombre alto, de constitución tonificada, de cabello rubio medianamente largo dividido con una raya de por medio cayendo hacia los lados sus flecos, vestía ropa moderna, con un pulóver gris, pantalones azules oscuros y unas zapatillas blancas con dise?os rojos, portaba un reloj caro en su mu?eca y unas gafas oscuras, tenía un semblante seguro acercándose a uno de los hombres que se encontraba en la barra.

  -Uno de los príncipes de Olckor aquí en este bar de mala muerte, que bajo ha caído la realeza, se?or príncipe- comentaba el hombre rubio dirigiéndose a un hombre mayor que se encontraba allí, este era de estatura baja, estaba encorvado, tenía una gran calva teniendo solo cabello en la parte baja y trasera de la cabeza siendo este erizado, blanco en canas, se notaba su semblante irascible, frunciéndose sus cejas gruesas, su nariz era encorvada, vestía un abrigo de cuero, una camisa de cuadros y pantalones de campana de mezclilla, -?Me estás escuchando anciano?- hablo el rubio y el se?or dejo su vaso con ron que bebía en la barra, de inmediato sé remango las mangas de su abrigo mostrando sus brazos viéndose que estos eran músculos y peludos.

  -?Qué quieres fanfarrón?- pregunto el anciano notándose su voz grave consumida por el tabaco, de inmediato el rubio sonrió acercándose a su oído empezando a susurrarle algo.

  -Quiero tu sello de sangre, te mataré y me haré pasar por ti en la cacería, príncipe Arli- le dijo el rubio y los ojos del anciano se abrieron como platos notándose su semblante perplejo, pero luego soltó una risa que confundió al hombre de las gafas empezando a carcajearse.

  -Escogiste al príncipe equivocado- decía este comenzando a crecer, paso de llegarle por el pecho al rubio a doblarle el tama?o, su ropa se destrozó aumentando su masa muscular de manera desmedida afilandose sus orejas y dientes, de inmediato este alzo su brazo cerrando su pu?o marcándose venas por todo este.

  -Hay no...- se quejó el rubio y de repente fue golpeado por el anciano mandándolo a volar contra la pared del bar destrozando está estrellándose contra el asfalto de la calle, este comenzó a escupir sangre mientras agarraba con su mano sus gafas destrozadas, -Estas eran muy caras, ?te arrepentirás!- dijo levantándose mientras se estrallaba el cuello notando que la masa de músculos que lo golpeo se acercaba a él.

  -?Que me arrepentiré?, mírate, de verdad crees que puedes ganarle a mi fuerza superior- comento el anciano y el rubio se peinó ligeramente mientras se reía del comentario soltado.

  -Viejo, debes pensar mejor tus frases para que no sean tan monótonas, pero bueno, tampoco es que vayas a durar mucho más tiempo vivo- comento el rubio agachándose enterrando con una fuerza tremenda su mano en el asfalto subiendola rápidamente arrancando parte de la acera lanzándole una gran piedra hacia el príncipe, este al ver la piedra que estaba a punto de golpearlo, cruzo sus brazos frente a él para cubrirse, la piedra de repente estallo convirtiéndose en monedas, estas golpearon de lleno sus antebrazos y debido a la potencia del impacto estas le causaron ligeros cortes, -Que no te sorprenda mi habilidad, es un poder real a diferencia del tuyo, todo lo que toquen mis manos puede volverse monedas, dinero, del que seguro te falta, príncipe en bancarrota- le menciono el rubio y el anciano comenzó a reír a carcajadas.

  -?Poder real, eres un tonto, de verdad crees que con tus moneditas vas a hacerme da?o!, ???mírame!!!- exclamó el anciano mostrándole sus músculos contraídos marcándose sus venas, -?Soy una fortaleza, te aplastaré como la alima?a que eres!- afirmó nuevamente el príncipe Arli, comenzando a correr hacia el rubio retumbando el suelo debido a su fuerza.

  -Ingenuo, al menos agradecele a tu cantidad de aura el que ya no estés muerto- dijo el rubio arrancándose las mangas de su pulóver sosteniendo los dos pedazos de tela en cada mano, al acercarse el musculoso anciano de inmediato arremetió un pu?etazo, el rubio se agachó esquivándolo y con su pu?o golpeo el mentón del viejo ejerciendo una fuerza que lo lastimo ligeramente haciéndolo sangrar, mientras lo golpeaba la tela en su mano se transformó en varias monedas golpeando estas su rostro cortándolo ligeramente, rápidamente con su otro brazo le lanzo un gancho a la quijada del viejo nuevamente repitiéndose el mismo proceso convirtiéndose la tela en monedas y golpeándole estás el rostro.

  -???Ya me tienes hartó!!!- grito envuelto en cólera el anciano golpeando con el borde del antebrazo al rubio doblandolo del dolor mientras esté expulsaba sangre por su nariz y boca, este se agarró al brazo del anciano y cuando levanto su brazo el rubio aún estaba sostenido de este, rápidamente se tocó uno de sus zapatos y se lanzó encima del viejo pateandole con su pie el rostro y su calzado se volvió monedas golpeándolo nuevamente, -No creas que saldrás vivo de esto, tus moneditas apenas y me hacen da?o, la próxima vez que te toque te partiré en dos...- dijo el anciano y noto que el rubio le tocaba el pecho con su dedo indice.

  -Ya mencioné que eras un ingenuo, bueno, has caído en bancarrota- le dijo este y de pronto el príncipe Arli desapareció, solo quedó su ropa destrozada en el suelo, el rubio comenzó a buscar allí y encontró un símbolo antiguo de metal, rápidamente lo agarro junto a una moneda que también estaba entre la ropa, guardándola en el bolsillo, -Parece que escogí al príncipe correcto.

  El rubio caminaba tranquilamente por la acera mientras estiraba sus adoloridos músculos y de repente sintió un gran temblor en el suelo para también escuchar una enorme explosión, este se quedó pensando girándose a ver qué pudo haber sucedido, luego alzo sus hombros con desinterés para seguir caminando.

  -?Qué hice?- se preguntaba la albina viendo el increíble cráter que había quedado en todo el lugar empezando a temblarle las manos.

  -Eso fue asombroso Kurimu, no esperaba que Ryu-Ren-Razha tuviera tanta fuerza destructiva, eso es bueno, pero que problema, ahora tú tienes la bestia de ánima y está se mezcló con tu alma, es un problema realmente serio- comentaba Dylan acercándose al casta?o notándose adolorido el azabache por su brazo roto.

  -Déjame ver eso- dijo el casta?o y tocó su brazo, rápidamente este pudo ver peque?as partículas doradas salir alrededor de su agarre y de forma casi milagrosa el brazo del Dylan sano por completo, -Eso...no sabía que podía hacerlo...

  -Yo si, después de todo compré a la bestia, la usas hábilmente, pero antes de seguir hablando, decidamos que hacemos con ella- se giraron ambos jóvenes observando a la albina la cual alzo sus manos riendo de manera nerviosa, -Kurimu, apuntala- ordenó Dylan y el casta?o dudo por un segundo, pero al ver el semblante serio de su compa?ero decidió hacerlo empezando a temblar la mujer al ver que le apuntaba el casta?o con su dedo índice.

  -Por favor no dispares Kurimu, recuerda que yo los ayude a sobrevivir, aparte eres buen chico, no dispararías ese mortal ataque a una joven se?orita como yo- decía de manera nerviosa ella mientras el casta?o tragaba saliva.

  -No te moverás del lugar, yo y Kurimu tenemos que hablar en privado, pero no confío en ti por lo que- decía el azabache tomando una piedra acercándola a Kurimu, -Tócala y convierte la piedra en unas esposas- le dijo Dylan y el casta?o se quedó confundido.

  -?Cómo se supone que haga eso Dylan?- pregunto Kurimu y este le respondió.

  -Usa el mismo poder que usaste para curarme, en realidad no puedes sanar a las personas, solo reparaste lo da?ado, moldeas cosas y las conviertes en lo que quieres, en mi caso hiciste que mi huso y tendones volvieran a su sitio, pero ahora necesitó que vuelvas está piedra unas esposas- le dijo Dylan y Kurimu asintió, este pozo su mano sobre la piedra y esas partículas doradas volvieron a aparecer, -?Qué estás haciendo?, ?hazlo!- exclamó nuevamente el azabache y una vena de enojo salió en la frente del casta?o.

  -Estoy en eso, no vez las partículas doradas, mira- le decía Kurimu y la piedra empezó a cambiar de forma hasta volverse unas esposas de ese mismo material.

  -No Kurimu, no puedo ver tus habilidades, solamente aquellos que tienen el aura despierta debido a que tienen una bestia de ánima en su interior pueden- decía Dylan tomando las esposas en la mano acercándose a la albina.

  -?Pero por qué cuando no teníamos poderes si veíamos los monstruos que ella hacía?- pregunto el casta?o confundido y la albina le respondió.

  -Porque tenemos un tipo de poder distinto, al parecer tú también puedes separar el aura de tu cuerpo por largos periodos de tiempo sin problemas igual que yo, pero tienes la ventaja de que para los que no son usuarios de bestias tus poderes son invisibles, pero también la desventaja de que tu poder ofensivo no tiene cualidades físicas como mis bestias, es aura pura disparada, por lo que demostraste, parece ser así.

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  -Nadie pidió tu opinión bruja, ahora te pondremos esto y a saber que haremos contigo- le dijo Dylan y la albina río de manera nerviosa.

  -En serio me vas a poner eso, se ven muy incómodas, no le harían eso a una frágil mujer que tienen a su merced, me rindo, solo no me hagan da?o, por favor- le dijo la chica tanto Kurimu como Dylan se miraron alzando ambos las cejas.

  Minutos después se puede ver a ambos caminando por el bosque, mientras tras ellos va la albina con sus manos atadas por unas pesadas esposas de piedra, está camina insultandolos y gritándoles, pero estos hacen caso omiso de sus palabras como si no existiera.

  -???Escúchenme!!!- grito fuertemente la albina y ambos chicos la miraron, está se sonrojó ligeramente, -Necesitó ir al ba?o, por favor... quitenme las esposas.

  -Adelante, ve detrás de un árbol, te esperamos- le dijo Dylan, -Arreglátelas para poder hacer lo que vayas a hacer con ellas puestas- le dijo el azabache y está enojada corrió hacia detrás de un árbol lejos de ellos, -Bien Kurimu, es buen momento para hablar contigo y aclarar todo lo que está pasando, para empezar que no se te suba a la cabeza que eres poderoso, solo puedes usar ese poder con el que desintegraste al monstruo anfibio una sola vez cada veinticuatro horas- le dijo este y el casta?o abrió los ojos como platos alzando su dedo.

  -Es cierto, no siento nada, es como si no tuviera ningún tipo de poder, como antes, entonces nada más puedo disparar una vez al día, que inconveniente- comentaba Kurimu comenzando a hablar Dylan.

  -La bestia que compre no era tan cara, era una de medianamente fuerte, pero tirando a débil, no tenía muchas opciones, ya que mi madre no va muy bien de dinero, nadie en Olckor le va bien, ahora mismo eres un humano normal como antes, incluso peor, porque no tienes aura, los humanos normales tienen aura dispersa por todo su cuerpo, no tiene ningún beneficio físico, pero al menos tienen, cuando se trata de un usuario de bestias la cosa cambia, ya que puedes manipular tu aura y fortalecerte, aumenta tu poder físico, así que te aconsejo que la próxima vez no gastes el disparo tan rápido.

  -Entiendo, ?qué más debo saber de mi bestia de ánima?

  -Ryu-Ren-Razha, es un dragón bebé que vive en su cascarón, una vez al día lo abre para poder respirar, al hacerlo deja escapar su poder, el cascarón es la puerta hacia su dimensión donde es pura energía y solo puedes disparar cuando la puerta está abierta, en cuanto a poder reparar y moldear cosas, es un beneficio que tienes al tener el aura disuelta, al lanzar el disparo tu aura, tu alma, se destroza en mil pedazos quedando esas partículas que tú describes ver, esas son las secuelas de tu técnica, tu aura destruida que al meterla en objetos o seres vivos puedes cambiarle la estructura, tu aura solo se repara cuando haya pasado el tiempo estimado y el cascarón se abra.

  -Pensaba que al tener una de esas bestias me otorgaría un gran poder o algo así, me siento incluso más restringido que antes- comento Kurimu y Dylan asintió.

  -Así es Kurimu, ese ataque, ese poder es tuyo, tu aura, tu esencia de vida que quemaste, Ryu-Ren-Razha no te da poder, tú le das poder a él, ese es el problema de las bestias de ánima, son parásitos, lo único que hacen en tu cuerpo es despertar el poder innato que tienes como ser humano y sobrevivir a costa tuya.

  -Esto es malo, si ahora mismo mi aura está destruida y no tengo poder, ella que es una usuaria poderosa, ?no lo sentirá?, estaremos en peligro nuevamente si se llegase a enterar.

  -Lo sé, ya había pensado en eso, pero mírala- le dijo el azabache y el casta?o observo a la albina, está estaba intentando subirse su pantalón con trabajo, ya que estaba esposada, al ver a Kurimu comenzó a temblar ocultándose tras del árbol, -La aterras, asumo que está tan asustada de tu poder que no ha pensado lógicamente ni ha intentado sentir tu aura y hablando de ella, que se supone que le hagamos, no creo que sea buena idea llevarla a Olckor.

  -Hablan de mí- dijo la chica acercándose a los jóvenes, -ahora mismo no soy un peligro, es más puedo beneficiarles, mi fuerza les puede ayudar después de todo se?orito Dylan usted no tiene poderes y Kurimu apenas y está aprendiendo a usar los suyos, yo podría ense?arle, claro a cambio de que comparta su invitación a la Cacería conmigo, mi intención era robársela, pero ya no puedo hacerlo en estas condiciones.

  -?Qué es la cacería Dylan?, hay tantas cosas que no me has dicho- pregunto el casta?o y Dylan suspiro molesto rascándose el cabello.

  -Porque no pensaba incluirte en esto Kurimu, tu trabajo era traerme con la vasija, pero todo se complicó, la cacería es un evento que celebra el actual rey de Olckor para ceder la corona, cada quinientos a?os donde se encontró la criatura, el aura que desprende crea un portal, ese portal nos lleva al plano donde vivió ese ser, con más como él, más bestias de ánima originales, no como las que creamos artificialmente en vasijas, bestias poderosas que no necesitan huéspedes, cada quinientos a?os el rey que está actual en la corona hace que sus hijos compitan de alguna forma yendo a ese plano de la existencia, quien salga victorioso será el nuevo rey.

  -Pero cualquiera puede participar, no solo los que están conectados por sangre, el rey le da unas invitaciones a sus hijos, si a alguno de ellos se la roban y se presentan con el rey les permite participar, eso planeaba hacer- hablo la albina y las orejas de Kurimu echaban humo debido a la información.

  -Mi madre es la princesa del reino, es bastante mayor y está muy débil para esta tontería, claro como es cada quinientos a?os, ya la familia del rey está muy avejentada, casualmente el actual ha vivido mucho tiempo y nadie ha podido sustituirlo de manera normal, después que muera, por lo que toca hacerlo en la cacería, Olckor está en ruinas, no hay dinero, el negocio y la devastación de las bestias de ánima arruino el pueblo, es irremediable, ocho hijos tiene el rey y ocho van a participar en la Cacería, decidí tomar el lugar de mi madre, por lo que quería tener una bestia para defenderme, pero no tenía mucho dinero así que conseguí una que no era tan fuerte, pero ahora la tienes tu Kurimu, necesitó que vengas conmigo y me ayudes, estas dispuesto a arriesgar la vida así, posiblemente terminemos muriendo, la pelea que tuvimos anoche no será nada en comparación, ?me ayudaras?

  -No quiero morir, pero creo que debo ayudarte después de todo al tomar tu bestia nos metimos en este lío, tampoco tengo prisa por volver a mi vida normal, te acompa?aré hasta el final de esto, entonces, ?somos amigos?

  Dylan de inmediato abrazo al casta?o dejándolo sorprendido tanto a él como a la albina, luego se separó tomándole la mano.

  -Kurimu los dos somos más que eso, durante la cacería, seremos uno solo, si yo llegase a morir tú también, ese es el problema de quién entra con acompa?antes, cuentan como un solo jugador.

  -Querrás decir los tres- dijo la albina rascándose la garganta, de inmediata el casta?o se acercó y tocó las esposas de la chica, estás empezaron a cambiar y... se quedaron, pero ahora solamente uno de sus brazos estaba esposado, lo que estaba encadenado al brazo de Kurimu quien también estaba esposado, -Pensé que las ibas a quitar- dijo esta viendo la situación con cara de indiferencia.

  -Ni loco, olvidas que intentaste cortarnos la cabeza con un machete gigante, tú estarás atada a mí toda la cacería así podré dispararte fácilmente- le contesto el casta?o tragando saliva la chica de manera nerviosa.

  -Te tendremos vigilada aunque el hecho de tener tu poder como aliado es tentador, por lo que aceptaré el trato contigo- le respondió el azabache comenzando a caminar frente a ellos, -Vamos, falta poco para llegar a Olckor.

  -Te das cuenta de la situación en la que nos pusiste, la cacería dura días, ?cómo iremos al ba?o o comeremos, o dormiremos?- le pregunto la albina al casta?o y este le respondió de manera seria.

  -Cerrando los ojos, compartiendo las manos y juntos- le dijo este solamente dejándola sonrojada por su respuesta, -Por cierto, ?cómo te llamas?

  -Mi nombre es Setsuna, ?ya estás contento Kurimu?- le respondió está notándose la ira rebosar de cada silava que pronunciaba.

  -Más o menos, preferiría que no quisieras matarnos- le respondió este con una sonrisa dentuda y ella también esbozo una ligera risa ante su comentario.

  -Tal vez no sea tan malo después de todo está situación- comento ella en voz baja sin captarlo el casta?o adoptando un semblante tranquilo durante el resto del camino.

  Tras varias horas de caminar por los espesos bosques encontraron y retomaron el camino de tierra y rocas que los guío directamente al pueblo conocido como Olckor, este estaba deshabitado, las casas eran muy antiguas y se mantenían en muy malas condiciones, el casta?o observo el castillo que se alzaba a lo alto de la monta?a estando este al igual que el pueblo en pésimas condiciones.

  -Así que allí es donde vives Dylan- comento Kurimu se?alando al castillo y el azabache negó con la cabeza.

  -En absoluto, ese solo son viejas ruinas, la realeza traslado su hogar he hizo un nuevo castillo donde estaba enterrada la criatura que conectaba los ambos planos existenciales, igual no se para qué te explico si no me estás escuchando- decía Dylan notándose que el casta?o estaba explorando las viviendas tirando a rastras a la albina quien tenía cara de indiferencia, -Allí está el verdadero castillo- comento nuevamente el azabache captando la atención de sus dos acompa?antes viendo ambos a lo lejos del poblado una energía etérea que flotaba hasta el cielo, el aura que se desprendía del lugar era tan pesada que les hizo respirar de manera entrecortada.

  -Allí están reunidos los ocho príncipes monstruosos y el rey loco, es intimidador, es un buen momento para retirarte si quieres Kurimu- hablo la albina y captó la atención del casta?o, -Porque me veo extra?a, es obvio que sabes en el peligro que te metes, porque no huir, ni siquiera tú eres invencible.

  -Ciertamente, preferiría no meterme en esto, no soy un héroe ni me interesa serlo, pero, recuerda que estamos atados, así aunque tenga miedo no podré huir- dijo el casta?o mostrándole su esposa.

  -Kurimu y si yo accediera a huir contigo, que harías, ya no tendrías escusa pues te acompa?aría- le dijo Setsuna y el casta?o trago saliva observando la mirada de Dylan.

  -Puedes irte Kurimu, no quiero obligarte a enfrentar un destino que no te corresponde, es tu decisión- le comento el azabache.

  -Es tentador, me encantaría llegar a casa y dormir durante días, pero le hice una promesa a Dylan, creo que es muy pronto para romperla, aparte, últimamente siento que mi suerte mejora, veamos hasta donde podemos llegar- dijo Kurimu comenzando a caminar arrastrando a la albina.

  -Bueno al menos no finges ser valiente- comento Setsuna yendo tras de él sonriendo ligeramente el azabache.

  -Eso es lo que me gusta- dijo Dylan y ambos se acercaron lo suficiente al lugar, visualizando el castillo, construido por rocas y mármol, rodeado de enredaderas y con un aspecto sombrío, al acercarse el azabache rápidamente las enormes puertas de madera se abrieron entrando los tres al castillo.

  Continuara ...

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