Existe una historia sobre Belerofonte el héroe que domo al pegaso y mato a la quimera, pero no todos los relatos son reales, muchos a?os más adelante nació otro pegaso distinto al que domo Deo, este era hijo de Poseidón con la Medusa, nació junto a un gigante tras ser su madre decapitada por el héroe Perseo, este animal fue domado por el héroe Belerofonte utilizando las bridas y correas de oro que le obsequio la diosa Atenea, este se adue?ó de la haza?a de haber matado a la quimera además de realizar varias haza?as verdaderas del, este hombre se sentía tan poderoso que exclamo que era igual a los dioses, por lo que intento volar a la cima del Monte Olimpo, pero el Dios Cronida Zeus le envió un rayo el cual lo hizo caer y termino muriendo subiendo Zeus a Pegaso a las constelaciones...
Se podría ver a un rubio junto a su corcel alado descendiendo de los cielos frente al palacio del reino de la Atlántida, allí es recibido por varios guardias y de inmediato entra victorioso por la enorme puerta de Oricalco, allí de la nada aparece Ellen que lo recibe, este le extiende los brazos para abrazarla, pero ella salta hacia él y le da un beso en los labios que duro varios minutos, a su lado el mismísimo dios de los océanos hace presencia sorprendiendo a ambos jóvenes mientras se rascaba la garganta llamando la atención de estos.
-Deo, lo has logrado, por lo que recibirás lo que te fue prometido, esta misma noche será la boda entre ustedes- le dijo Poseidón poniendo cada una de sus manos en los hombros de ambos prometidos.
En la noche el palacio brillaba con un brillo esmeralda, habían muchos invitados, muchas deidades, ninfas de los mares y los mismísimos dioses que gobernaban el lugar, Poseidón y su esposa Anfitrite además de su hijo Tritón, el salón estaba lleno de comidas exóticas, se producía un gran banquete de tipos distintos de carne, queso, uvas y todas las maravillas que se pudiera pedir además de mucho vino, tanto Ellen como Deo estaban tomados de las manos vestidos con maravillosas túnicas plateadas de bordes de oro y accesorios del más exótico de los metales del continente, oricalco, al lado del rubio estaba su fiel corcel y entonces una persona aplaudió atrayendo la atención de todos.
-?Quién es él?- pregunto Deo a su prometida observando al hombre que había aplaudido para llamar la atención.
Este hombre era muy alto, bastante delgado, pero de buena constitución, carecía de músculo, pero aun así lucia bastante hermoso, en especial por el aura que desprendía, tenía un cabello largo y liso de color casta?o, sobre su cabeza estaba colocada una corona de espinas con varias flores doradas, tenía delgadas cejas y largas pesta?as, sus ojos eran púrpura como las uvas, vestía una túnica blanca de delgada tela de gran longitud, esta tenía bordados dorados, además de tener accesorios de oro por todo el cuerpo, en especial su calzado, que eran sandalias de ese material, en una de sus manos portaba un racimo de uvas y en la otra una copa de vino.
-Es Dioniso, hijo de Zeus, el dios que personifica al vino- le respondió Ellen al oído de Deo asintiendo este.
-Dioniso, querido sobrino, el vino sabe más exquisito gracias a tu presencia, me alegro de que bajaras del Olimpo para asistir a esta fiesta, ahora coméntanos lo que tienes que decir- le dijo Poseidón el cual estaba en su trono bebiendo una copa de vino.
-No faltaría más, solo quería felicitar a la pareja prometida y...- les decía el dios, pero de pronto sucedió algo insólito, sus ojos empezaron a derretirse asustándose todos los presentes, de pronto de la copa de Poseidón el vino empezó a girar como un remolino y en tan solo un instante el líquido salió de la copa en forma de cuchilla y le apu?alo el ojo al dios de los océanos gritando este de dolor mientras vertía su copa atrayendo la atención de todos los presentes, -Felicidades por quedarse viudos- hablo nuevamente el hijo de Zeus mientras su piel se derretía y solo quedaba un esqueleto, dejando caer el racimo de uvas al suelo mientras alzaba su brazo y de su copa de vino salía una enorme cuchilla de líquido que fue enviada contra los prometidos.
-?Cuidado Deo!- exclamo Ellen empujando lejos al rubio cayendo este al suelo, de inmediato la cuchilla tajo a la chica, cortándola en dos, separando su cintura de su torso formándose una gran explosión de sangre quedando ella agonizando en el suelo mientras sus órganos salían de su cuerpo y la sangre había salpicado al rubio sin saber como reaccionar.
-???Maldito te voy a matar!!!- se escuchó un fuerte estruendo proveniente del fuerte grito de Poseidón quien se agarraba su ojo herido con una mano y con la otra tomo su tridente empezando a temblar los suelos, este se levantó de su trono y empezó a caminar hacia el esqueleto, pero, este se desmoronó haciéndose polvo extra?ando a la deidad, -Algo no va bien- se dijo a sí mismo buscando por todo el palacio algo con su vista hasta que vio que algo pasaba en el cadáver de su hija.
Este se empezó a fracturar y su carne se fue destrozando saliendo de su cuerpo un ser humano, o algo parecido, este hombre estaba lleno de sangre, pero al moverse un poco toda esta sangra salió disparada hacia la mayoría de invitados como púas matándolos a casi todos.
-Ese aspecto, Ambrogio, el primer Vampiro- le dijo Poseidón reconociendo a ese hombre el cual se podía ver en su esplendor.
La apariencia de este hombre era insuperable, de gran estatura y bien fornido teniendo una constitución tonificada, tiene unos ojos alargados y filosos de largas pesta?as, el color de sus ojos son como el azabache, sus rasgos faciales parecen los de una mujer de gran elegancia, además de mostrar unos filosos colmillos sobresaliendo de sus labios, porta un cabello largo y ondulado de color escarlata, este se encontraba desnudo y empezó a caminar hacia el dios de los mares.
-???Maldito!!!- se escuchó la voz de cierto rubio atrayendo a ambos hombres, Deo se notaba eufórico y portaba una espada con la que apuntaba al pelirrojo.
-?Estás enojado, ?me odias humano?, Ja, ja, ja, esos sentimientos tan mortales, son tan manipulables, nunca pensé que incluso los dioses podían tener mentes tan mediocres, después de todo mi raza es la perfección, con mis poderes hipnóticos manipule sus mentes fácilmente, así ninguno sospecharía nada cuando su hija desapareció, ni tampoco cuando la infeste con mi virus, seguían sonriendo y emborrachándose como idiotas, no fue difícil hacer de Dioniso mi esclavo, después de todo los dioses son basuras comparadas conmigo- le decía Ambrogio mientras se carcajeaba de ellos.
-Nada de eso importa, maldito, te voy a matar- le respondió el rubio y empezó a correr para tajar por la mitad al pelirrojo con su espada.
-Inténtalo si puedes basura- le dijo el de cabellos escarlatas y alzando tan solo su mano cuando justo estaba delante el rubio, de repente hubo una explosión de sangre.
Deo se fijó y vio que su fiel pegaso se puso delante para protegerlo, el caballo alado había sido partido por la mitad muriendo instantáneamente cayendo sus restos al suelo y varias plumas en los cabellos del rubio, este se arrodilló en el suelo con las manos manchadas de sangre y los ojos perdidos y entonces noto que el pelirrojo se alejaba de ellos.
-?Adonde vas maldito!- exclamo Deo, pero Ambrogio giro ligeramente el rostro y le dijo.
-No hay que preocuparse por alguien que ya está muerto- le dijo este y siguió su camino, el rubio observo su pecho y noto que tenía un enorme agujero por el cual tenía una enorme hemorragia cayendo su cuerpo al suelo.
-Ambrogio lo que has hecho hoy, espero que estés dispuesto a asumir las consecuencias- le dijo Poseidón empezando a caminar hacia el vampiro pelirrojo mientras que los suelos retumbaban.
-No vengo a asumir consecuencias, vengo a destrozar tu reino, será el primer paso en mi ascensión hacia la perfección- le respondió Ambrogio caminando hacia el dios de igual manera.
-Es que no lo comprendes- le dijo nuevamente el dios.
-?Qué es lo que debería comprender Poseidón?- le pregunto el de cabellos escarlatas.
-Que los hombres no son nada sin los dioses- le dijo el dios cronida empezando a retumbar el suelo debido a un poderoso terremoto, todo el continente fue víctima del terrible poder de Poseidón, partiéndose las monta?as y separándose las tierras empezando a subir los niveles de agua hundiéndose las tierras en el mar.
-Eres tú quien no comprende Poseidón- le dijo nuevamente el vampiro, -Entre nosotros dos el único dios... soy yo...
Nadie sabe con exactitud lo que sucedió esa noche, solo que estos dos se enfrentaron, no se sabe quien gano, pero la Atlántida quedo hundida en el fondo de los océanos, pero, en lo que ellos se enfrentaban, un rubio se arrastraba en el suelo intentando encontrarse con el vampiro pelirrojo, pero sin saber muy bien a donde iba, con su vista borrosa y sentidos da?ados, este se vio delante de un sarcófago de oricalco.
-?Por qué estoy aquí?- se preguntó Deo mientras sus ojos se cristalizaban llenándose de lágrimas y entonces este sintió que una mano le tocaba el hombro.
-Mi mano te a traído hasta aquí, puede que no me reconozcas por tus heridas, estas con un pie en el inframundo, solamente tu voluntad te mantiene aquí, pero el virus ya está en tu cuerpo, regresaras cuando sea el momento y entonces yo seré tu sombra.
-Artemisa...- dijo el rubio desfallecido y de pronto escupió sangre quedándose con los ojos en blanco pues la diosa de la caza le había apu?alado el corazón con una flecha.
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-Descansa mi campeón, nada más recuerda, que este mal va más halla de los dioses, solo quien comprenda este dolor podrá superar las dificultades, encuentra el pergamino cuando despiertes, allí están las respuestas- le decía la diosa, solo posando su mano sobre él destruyo sus ropas y de inmediato lo cubrió con vendas metiéndolo en el sarcófago de oricalco, -Debemos ganar- decía ella y una silueta apareció detrás de la misma, parecía la de un hombre alto de constitución tonificada, sus ojos eran filosos y de estos aparecían relámpagos, su silueta parecía bastante joven de cabellos erizados, eso era lo único que se podía apreciar pues su cuerpo lo cubrían varias sombras.
-Lo haremos, hija mía- se escuchó hablar a esa silueta sombría la cual tenía una voz muy rasgada y da?ada, poniendo este la mano en el hombro de la diosa de cabellos plateados, y al cuerpo del hombre unos relámpagos le rodearon y toda esa zona desapareció, siendo enterrada en los bosques de Tesalia a los pies del Monte Olimpo.
En el presente...
El vampiro rubio empieza a abrir los ojos lentamente enfocando su vista tanto en Yan como en Alysa, este se sienta suavemente y nota que está en el bote junto a todos sus compa?eros excepto cierto casta?o.
-?Dónde esta Jeno?- pregunto el rubio con un semblante serio.
-El salto a rescatarte, después de sacarte y dejarte aquí, bajo para encontrar al tridente en las profundidades- le respondió Astrid apartando este la mirada...
En las orillas de Atenas en un barco se puede observar a varios hombres cargando armas y suministros, además de varios guerreros cubiertos de metal, en el borde del navío, está un hombre bastante joven recostado apreciando la oscura noche, este tenía una estatura alta, además de tener una constitución tonificada, tiene un lacio cabello medianamente largo, color del azabache siendo este muy descuidado y desordenado, sus ojos son filosos estando estos nítidos y con un contorno más oscuros, siendo estos de color marrón, viste una túnica blanca que le cubre una parte del torso dejándole un hombro libre y ci?iéndose en la cintura llegando esta hasta la parte superior de los muslos, su calzado era el de unas sandalias de cuero.
-Ma?ana seguro será un día muy aburrido- decía este joven bostezando cuando de pronto este siente como algo se agarró del barco, este se asoma y ve que por el navío está subiendo un casta?o que tenía en su boca una especie de tridente lleno de algas.
El casta?o se subió en el barco llamando la atención de toda la tripulación tomando el tridente de su boca en sus manos empezando a quitarle las algas, acercándosele el azabache tocándole el hombro cruzando ambos las miradas.
-?Quién eres y que haces?- le pregunto este, teniendo un semblante bastante perplejo y Jeno asintió.
-Mi nombre es Jeno y estaba buscando esto- le respondió este ense?ándole el tridente el cual estaba totalmente oxidado y se notaba inservible, -Es el tridente de Poseidón- repitió de nuevo el casta?o y el azabache soltó una risa y junto con él toda la tripulación empezó a reírse a carcajadas frunciendo el ce?o Jeno.
-Amigo, amigo, quizás has tomado demasiado vino- le decía el azabache tomándolo del hombro mientras aún se secaba las lágrimas de las risas mientras el casta?o le sobresalían varias venas en la frente.
Un hombre que formaba parte de la tripulación empezó a caminar hacia ellos, era de gran estatura y constitución fornida, vestía ropas de combate, como una coraza y grebas cobrizas, tenía una túnica blanca que le llegaba al comienzo de los muslos, este se quitó su casco dejándolo caer al suelo mostrando su rostro, este tenía una cicatriz en forma de x en la zona entre la nariz y los ojos, su cabello era grisáceo siendo este muy corto, sus ojos negros desprendían un brillo rojizo que alerto tanto al casta?o como al azabache, este hombre se paró delante de ellos con un semblante muy serio estando en silencio todos los tripulantes del barco.
-??Que pasa?!- pregunto el azabache de mala manera, pero de pronto fue tomado por el cuello por un brazo muy musculoso pegándolo contra el borde del barco, mientras se asfixiaba, este intento golpear el brazo, pero noto que sus pu?os no lo podían tocar, pero aun así todos podían verlo, este brazo sobresalía de la espalda de ese hombre.
Jeno intento alejarse, pero también fue tomado del cuello siendo presionado junto al azabache mientras observaba que detrás de ese hombre aparecía un ser espiritual, este era un poderoso hombre muy musculoso, sus músculos parecían de acero tensado llenos de venas marcadas, este tenía un cabello corto de color casta?o y una mediana barba del mismo color, sobre sus hombros portaba la piel seca de un león albino, alzando este hombre la mirada encaro a ambos jóvenes notándose sus ojos rojos.
-Creo que no necesitó explicar cuál es mi poder Jeno, sé que tú lo conoces bastante bien, escuche que no es la primera vez que te enfrentas a un dios, ?pero podrás derrotar a este?, el magnífico héroe, Heracles- le dijo el portador de esa deidad mientras que a ambos les costaba respirar empezando a perder el conocimiento el azabache, -Parece que a tu nuevo amigo le cuesta respirar, pobrecito así que seré breve, dame el tridente y los soltaré a ambos, ya llevamos siguiéndolos desde que murió Galo, su cruzada es en vano, la reina del inframundo ha hablado- les dijo este apretando aun más su agarre.
-?Y qué pasa si me niego?- le pregunto el casta?o observando al dios de la fortaleza en el pecho con uno de sus ojos el cual era color carmesí y tenía una hendidura como la de una serpiente.
-Entonces no me dejas otra opción- le dijo este hombre soltando Heracles al azabache dejándolo caer al suelo estando este inconsciente apuntando con su pu?o a aplastar la cabeza de Jeno, pero, de la sombra del casta?o apareció la mujer serpiente de cabellos escarlatas y con ellos creo un poderoso pu?o que golpeo de imprevisto el pecho de Heracles atravesándolo produciéndole el mismo da?o a su portador dejándole un gran agujero en el pecho arrodillándose este en el suelo en un gran charco de sangre, terminando por soltarse el casta?o estando este muy sofocado.
-Gracias Equidna- le agradeció Jeno a su sombra respirando de manera entrecortada y esta lo miro.
-Faltaría más, ten cuidado, Heracles es el hijo preferido de Zeus, debido a que activaste mi habilidad pudimos da?arlo, pero, ya te digo yo que es indestructible, yo me acosté con él una vez- le respondió ella y a él le recorrió una gotita de sudor por la frente.
-Eso último era innecesario- le dijo este y ambos notaron como el pecho del portador del dios se regeneraba volviendo a estar en su estado original como si nunca le hubiera pasado nada, -Es un vampiro y yo pensaba que esto había terminado.
-Te crees superior por haberme herido, pronto comprobarás lo que es el dolor de un golpe de Heracles maldito inútil- le dijo ese hombre y el casta?o frunció el ce?o.
-?Cómo me has llamado?- le pregunto este levantándose empezando a caminar hacia él correspondiéndole de igual forma ese guerrero apareciendo a las espaldas de ellos sus correspondientes sombras.
Equidna formando con sus cabellos varios pu?os empezó a enviar contra Heracles varios golpes consecutivos a gran velocidad respondiéndole de igual forma el dios de la fortaleza, pero cuando el primer pu?etazo de ambos choco el oleaje del mar se calmó produciéndose un gran estruendo, poco a poco el pu?o del dios destrozo los pelos de la mujer golpeándole el abdomen dejándola con los ojos en blanco y así una ráfaga de golpes la empezó a destrozar produciéndole las mismas heridas al casta?o cayendo este al suelo cubierto de heridas y de sangre mientras que Equidna desaparecía, quedando de pie como triunfador el hombre que portaba al dios como su sombra.
-Creo que queda demostrado quien es el más poderoso, iluso, jamás podrías derrotar a Heracles en un asalto de frente, tendrías que ser el mismísimo Zeus para ganarme, eres solo un estúpido debilucho que derroto a Galo y al Minotauro con estúpidos trucos, ?y te haces llamar el hombre más fuerte del mundo?, por favor- le decía ese hombre mostrando una enorme sonrisa mientras se carcajeaba, pero poco a poco el casta?o se levantó.
-Es cierto, nada de lo que has dicho es mentira, en especial que soy el más fuerte, ahora sabrás porque nadie me ha ganado, quieres el tridente verdad- le decía Jeno alzando el tridente sacándolo por el lado del barco, -Hace poco descubrí que los vampiros no pueden nadar.
-Ni lo pienses, si lo haces acabare con la vida de todos en este barco incluyéndote, no tiene caso enfrentarte a mí, no sé porque me pudiste herir antes de manera tan grave, pero los músculos de Heracles no volverán a ser doblegados- le dijo el portador del dios y noto como el casta?o dejaba caer el tridente al agua hundiéndose en esta, de inmediato este adopto un semblante perplejo mientras que su cuerpo rebosaba de cólera.
-?Disculpa, es que como me partiste varios huesos me costaba mucho agarrarlo y se me callo, si quieres puedes ir a buscarlo-!- exclamo el casta?o sonriendo de manera altanera y a las espaldas de ese hombre apareció el dios olímpico, -Hay viene- se dijo Jeno apareciendo Equidna a su lado y una gota de sangre proveniente de las heridas de la frente de Jeno empezó a recorrerle el rostro hasta caer al suelo y justo entonces fue cuando Heracles envió su pu?o contra el barco partiéndolo en dos saliendo volando varios pedazos contra el puerto y produciéndose un gran estruendo que alerto a todas las personas de la capital.
-Pero que demonios a la pasado- se preguntó uno de los hombres de la tripulación notando que estaba en la orilla junto a varios de sus compa?eros, este se miró la mano y noto que estaba rodeado de cabellos escarlatas.
-Miren ese hombre está volando- hablo un ni?o se?alando al casta?o que estaba caminando en el aire junto a un inconsciente azabache el cual se apoyaba en Jeno con su brazo por encima de sus hombro, todas las personas quedaron sorprendidas ante tal poder digno de Hermes.
Poco a poco el azabache que estaba apoyado en el hombro de Jeno fue abriendo los ojos para ser lo primero que ve que estaba flotando en el aire abriendo los ojos como platos empezando a gritar.
-???Qué demonios, ayuda!!!- gritaba este empezando a molestar a Jeno.
-???Cállate!!!- le grito enojado el casta?o logrando hacer que este azabache cerrara la boca, pero solo por unos instantes.
-?Pero que está pasando, como nos mantienes flotando, ?eres un dios o que?!- le pregunto en un tono muy alto el azabache a Jeno y este frunció el ce?o pues ya le dolía el oído de sus gritos.
-No soy un Dios, ojalá así no estaría tan herido, fíjate bien, estoy caminando sobre una red de cabellos que Equidna va creando para escapar de aquella bestia- le respondió el casta?o notando el joven de cabellos negros los pelos rojos debajo de sus pies y a la mujer serpiente detrás de Jeno, además de las múltiples lesiones que tenía esté mismo.
Entre los escombros del barco se encuentra este hombre junto a su sombra, este adopta una posición doblando sus rodillas para después estirarlas produciendo un gran impulso con la fuerza de Heracles, saltando este a la orilla aterrizando en esta dejando un enorme cráter en el suelo, este empieza a caminar y logra ver un rastro de sangre que recorría toda la ciudad dirigiéndose a la parte alta de la misma.
-Eres un ingenuo si piensas que puedes escapar de mi Jeno- dijo este guerrero mientras sonreía y de pronto noto como una mujer se le acercaba observándola este con un poco de desprecio.
-Se?or está bien, que fue lo que paso en el barco, que bendición de los dioses que haya sobrevivido- le decía esta chica tocándole el pecho de la coraza y este cerro los ojos y Heracles apareció a sus espaldas, -Pero que...- decía ella, pero el dios con su mano la tomo del cabello y la alzo y con su otra mano le tomo del tobillo, esta intento forcejear, pero en un momento con un poco de presión su cuerpo fue partido en dos separándose su cintura de su abdomen además de que su cabeza también fue arrancada ba?ándose en sangre el guerrero de coraza cobriza saboreándo con su lengua la sangre que callo en sus labios.
-Que bueno que cerré los ojos, no quería que se me metiera basura en ellos- dijo este mismo mientras que Heracles soltaba los restos en el suelo quedándose todas las personas perplejas y asustadas corriendo lejos de esa tipo, este empezó a seguir el rastro de sangre y exhalo fuertemente empezando a tararear mientras sonreía-Tú eres el próximo... Jeno...
Continuara...

