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Capítulo 16

  Se podía observar como nuestro Jeno estaba acostado en una cama totalmente inconsciente, se notaba que sus heridas habían sanado y este poco a poco empezó a abrir los ojos, su vista enfoco a una peque?a vampiresa sentada a su lado que le tenía tomada la mano notando que estaban refugiados en una peque?a caba?a muy acogedora.

  -?Estás mejor?- le pregunto Alysa notándose bastante afligida sentándose el casta?o en la cama.

  -Gracias Alysa, no sé que seria de mi cuerpo sin ti- le agradeció Jeno acariciándole con su mano la cabeza a la vampiresa, sonriendo esta.

  -Es cierto que te sane, pero debes agradecerle a alguien más, ella nos salvó, si no fuera por ella podríamos haber muerto, sobre todo yo, si me llegara a alcanzar los rayos del sol, por suerte aún no amanece, pero falta poco- le decía la peque?a y de pronto se escucho como se abría la puerta notando el casta?o a una mujer de cabellos color ámbar.

  -Vaya, ya despertó el bello durmiente, me alegro, eres increíble peque?a, solo con tu sangre lo sanaste de heridas de las que hubiera muerto en unos días- decía esta mujer dejando varios trozos de madera al lado de una fogata que había allí, -Con esto se sentirán calientes, la noche suele ser muy fría.

  -?Gracias, se?ora, me salvo la vida!- exclamo Jeno agradeciéndole a la mujer, pero ella alzo la ceja notándose un aura fría desprenderse de esta, tragando saliva el casta?o, ya que sintió que estaba en problemas.

  -Cuidado con lo que dices hombre, no me gustan los de tu especie, para que sepas siempre cumpliré 18- le dijo esta notándose su rostro sombrío empezando a temblar el casta?o.

  -No sé porque, pero siento miedo- comento Jeno mientras temblaba negando con la cabeza la peque?a vampira notándose que la mujer portaba un enorme cuchillo en la mano y lo acerco a su rostro pasándole la lengua al acero mientras observaba a Jeno.

  -Por favor, Jeno es muy buena persona y se crio con centauros, técnicamente debe tener el cerebro como los caballos esos- le dijo la peque?a sonriendo de manera nerviosa.

  -Los centauros también son hombres, en esta isla solo puede haber mujeres, solo hay una solución, cortar- respondió la mujer haciendo un corte en el aire volviendo a tragar saliva el casta?o, -Ja, ja, ja, es broma, tranquilo, mi nombre es Dheria, un gusto Jeno- le dijo ella nuevamente adoptando un semblante dulce y amistoso dejando el pu?al en la mesa extendiéndole la mano al casta?o.

  -El gusto es mío Dheria- le respondió este correspondiendo su saludo y este noto como ella le apretaba la mano poniéndolo nervioso empezando a sudar este.

  -Recuerda, 18 eternamente- le dijo esta nuevamente adoptando esa expresión frívola y de miedo asintiendo nervioso el casta?o.

  -?Bien Dheria, me preguntaba si podrías decirnos algo sobre las Amazonas!- le pregunto la vampiresa asintiendo de manera dulce.

  -Claro Alysa, que cabello más lindo tienes, dime que es lo que quieres saber, después de todo yo también soy una amazona- le respondió esta acariciándolo los cabellos de la chica poniéndola nerviosa y entonces esta noto como el casta?o la miro con un semblante serio.

  -?Sabes quien es Astrid?- pregunto el casta?o y la amazona de cabellos ambarinos adopto un semblante perplejo.

  En un lugar alejado de allí podemos apreciar tanto como Astrid y Deo estaban preparados para atacarse el uno al otro, la primera en moverse es la casta?a empu?ando su filoso mandoble apuntando a tajar al rubio, este intenta esquivarlo, pero ella se mueve a tal velocidad que le es imposible separarse quedando a merced de la chica, ella envía un tajaso horizontal separando el torso del Deo de su cintura enviando esta parte hacia arriba del impulso, en el aire de la carne picada emergen varias flechas que son enviadas contra la amazona a gran velocidad cubriéndose esta para evitar da?os con uno de sus brazos, clavándose de lleno las flechas en su piel, pero el rubio abrió los ojos como platos al notar que esta ni soltó sangre.

  -Imposible- dijo Deo a punto de caer la parte superior de su cuerpo al suelo, pero en eso ella avanza y envía otro tajo cortándole la cabeza, al salir disparada esta, la chica tiene contacto visual con la sombra del rubio notando que su cabeza estaba separada igual que la de su portador, pero noto que la diosa sonrío.

  -?Acaso?- se preguntó la casta?a y girando su mandoble entre sus manos a gran velocidad lo prendió en fuego y girándose pudo observar la parte superior de la diosa apuntando con su arco y flechas a la chica, pero esta flecha era distinta, se notaba que estaba cargada con una gran fuerza y en eso, cayó al suelo la cabeza de Deo sonriendo este.

  La flecha fue lanzada contra la chica notándose su poder devastador, pero el corte ardiente del mandoble de Astrid también tenía un gran poder, chocando ambos ataques interceptándose entre ellos, produciendo un cráter debajo de los pies de ella de la gran presión que había, de inmediato se produjo una onda expansiva que envió lejos a la chica produciendo que soltara su arma chocando esta contra una pared hiriéndose en la frente sangrando un poco.

  -Al fin pude herir la gruesa piel de la leona- hablo en un tono altanero Deo el cual solo era una cabeza arrojada en el suelo mirándolo con el ce?o fruncido la casta?a.

  Esta se levantó en silencio y empezó a sacarse de su piel las flechas clavadas anteriormente arrojándolas al suelo, esta era la personificación de su sombra, el poderoso León de Nemea, aquel que tenía la piel tan gruesa que era impenetrable incluso para los ataques de Heracles, siendo este su primer trabajo el semidiós opto por asfixiarlo, pero fue tan poderoso rival que el héroe opto por usar su piel como armadura prefiriéndola antes de corazas de acero.

  -Algo anda mal- se dijo a sí mismo la casta?a observando que el cuerpo del vampiro no se regeneraba recordando ella que Deo podía regenerarse casi al instante, escuchando al rubio silbar de repente alertándola.

  De pronto el cuerpo de Deo empezó a mutar formándose de este algo parecido a unos seres vivos, estos eran animales, eran cuatro perros de pelaje azabache, se notaban rabiosos salivando sin cesar mientras gru?ían, pero lo más perturbador que noto la amazona fue que estos no tenían ojos.

  -?Pero qué demonios?- se preguntó la casta?a exaltada retrocediendo unos pasos, pero de inmediato uno de los perros se abalanzó sobre la chica mordiéndole el hombro, gritando la misma de dolor.

  Ella empezó a forcejear intentando sacárselo de encima, pero otro de ellos le mordió el muslo notando como se enterraban en su piel esos filosos dientes como navajas, esta trago saliva pues esas mordidas habían logrado herir su gruesa piel de leona, ella alzó el pie y saltando con el otro arremetió una patada con su pie doblado al canino sujeto a su rodilla logrando que saliera volando no sin antes rasgarle la piel quejándose esta del dolor, ella sin descansar al caer al suelo golpeo con su codo una pared en ruinas destrozándola cayendo entre los escombros el perro que le había mordido el hombro del fuerte impacto que recibió, de inmediato otro de los perros le arremetió un zarpazo en su espalda hiriéndola aun más y entonces noto como el cuerpo de Artemisa estaba totalmente sano apuntando a lanzarle aquella poderosa flecha de nuevo.

  -Préstame tu fuerza- rogó esta notándose como su sombra reflejada en las paredes en ruinas formaban a un león y llamas aparecieron en sus manos, pero estas tomaron la forma de unas enormes manos con dedos como filosas garras sonriendo la casta?a, -Estos son los perros con los que Artemisa solía cazar, he escuchado historia sobre ellos, pero nunca espere poder verlos en persona, es genial, toda amazona sue?a con enfrentarse a una diosa para medir su fuerza contra ella, es mi oportunidad.

  Astrid se abalanzó contra la diosa lanzando un feroz zarpazo sin poder protegerse esta, ya que cargaba la flecha plateada, pero justo antes de que la garra flamante hiciera contacto, uno de los perros le mordió el brazo a la casta?a, cediendo ella un poco lanzándole una patada la diosa en el estómago a la amazona retrocediendo aun más esta, Astrid con su otra garra apu?alo el estómago del perro logrando sacarlo de su brazo notando como este seguía resistiéndose.

  -Que demonios les pasa, como pueden seguirme tan fácilmente si no ven- se quejaba esta golpeando fuertemente contra el piso al canino terminando por desaparecer este en una especie de sombra negra, ella observó como los tres restantes se paraban delante ella empezando a ladrar y a gru?ir, observándose ella las heridas y la sangre que salía de ella, -Claro la sangre, estos perros no dejan de ser parte del cuerpo de un vampiro, Deo persigue el hedor de mi sangre.

  -Es tu fin- dijo de manera tranquila la diosa de la caza dejando ir su flecha de la esperanza contra la amazona, Astrid antes de recibirla apu?alo a dos de los perros y los uso de escudo recibiendo estos la flecha de llenos produciéndose un gran estruendo.

  Cuando la diosa pudo ver el resultado de su ataque se quedó perpleja pues ahora la amazona portaba su flecha plateada en sus zarpas, mientras que se disipaba un humo negro producto de haber muerto otros dos perros, Astrid empezó a girar en su centro de gravedad produciendo un gran impulso dando un pisotón en el suelo creándose un peque?o cráter bajo su pie apuntando a lanzar la flecha plateada como si fuera una lanza abriendo los ojos de manera nerviosa Artemisa.

  -Allá va, si te golpea esta flecha Deo también morirá pues es débil a la plata, cavaron su propia tumba- les dijo Astrid lanzando la flecha apuntando a atravesar el corazón de Artemisa, pero el último de los perros siendo el más herido y golpeado se puso en medio bloqueando el fatal golpe para su ama, volviéndose humo cayendo la flecha al suelo.

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  Artemisa inmediatamente se mueve tomando la flecha del suelo, pero en ese instante Astrid le arremetió un golpe con sus garras de flamas apuntando a rasgarle la cara, pero la diosa para bloquear envió un golpe con su arco chocando ambos ataques, la casta?a en un movimiento rápido con su mano envía hacia un lado la mano con el arma de la diosa y le envía una patada lateral al rostro sangrando esta a causa de este golpe, pero en ese momento con la flecha ya en su mano la hija de Zeus, le clava en el hombro la flecha plateada, pero para su sorpresa apenas y le hizo da?o a Astrid encontrándose está con una sonrisa dentuda.

  -Eres muy débil como para atravesar mi piel- le dijo la casta?a desvaneciéndose la diosa entre las sombras del suelo mientras que ella se sacaba la flecha de la carne teniendo meramente un rasgu?o, terminando por arrojarla al suelo desvaneciéndose la flecha en un humo negro al igual que sus zarpas flamantes notándose está con una respiración entrecortada.

  -?Y yo seré capaz?- pregunto cierto rubio que se encontraba detrás de la casta?a totalmente sano como si nunca le hubieran hecho da?o, esta se gira rápidamente y le envía un pu?etazo, pero este sorpresivamente le atrapa el pu?o empezando a apretarle la mano sintiendo esta una gran presión intentando zafarse, pero el agarre de este era muy fuerte, Deo empezó a doblarle el brazo sintiendo ella un gran dolor inclinándose un poco hacia el lado, -Allí voy- dijo el rubio lanzándole un pu?etazo en el rostro a la chica que produjo un enorme estruendo en su cabeza dejándola con los ojos en blanco retrocediendo esta unos pasos hacia detrás.

  -Ese fue un golpe aceptable- decía ella mientras se limpiaba la sangre que le empapaban los labios, de pronto sus músculos se tensaron y en un momento le envió un pu?etazo al rubio que lo mando a volar chocando contra varias paredes produciendo varios derrumbes dejándolo todo en ruinas hablando Astrid de manera calmada, -Eso es un buen golpe- le volvió a decir notándose como se levantaba Deo con los huesos hechos grava empezando a sanar poniéndose cada parte en su lugar quedando como si nada.

  -Creo que ya es demasiado tarde para hablar sobre que vuelvas con nosotros, ?no?- le decía el vampiro rubio empezando a salir de su piel varias flechas siendo cargadas para lanzarlas contra ella.

  -Juzgo que si- afirmo esta rodeándose sus manos de las llamas del león conformando sus enormes garras.

  En otro sitio no muy alejado de allí está en curso otra terrible batalla, se podría observar como el licántropo se encontraba cubierto de cortes y jadeando arrodillado en el suelo mientras gru?ía teniendo al frente a la amazona de cabellos plateados la cual solo podía reírse de su estado.

  -En serio piensas perro sarnoso que puedes hacerme da?o, por favor, acéptalo no me puedes ganar no importa cuantas veces te levantes, ja, ja, ja- le decía Vers carcajeándose en algunas partes de su frase girando su rostro el licántropo donde su compa?ero el sátiro.

  -Yan- hablo Calix captando la atención del sátiro que estaba escondido detrás de algunas piedras, -Sé que no tienes la obligación de ayudarme y respeto que veles por tu vida, pero si no ganamos nunca podremos recuperar a Astrid, piensa en tu mejor amigo- le dijo este dejando con una expresión pálida al sátiro, levantándose el hombre lobo abalanzándose contra la amazona.

  -Es cierto, pero que podría hacer yo, soy un inútil y con pocas luces, ?qué debo hacer?- se preguntaba a sí mismo Yan viendo como Calix intentaba asestarle varios zarpazos a Vers, pero era inutil, ya que esta los esquivaba todos sobrevolándolo riéndose del por no poder alcanzarla, -Quizás deba volver a mis orígenes- se dijo a sí mismo el sátiro respirando profundamente tomando su flauta de madera empezando a formar una melodía con los ojos cerrados totalmente centrado.

  -?Qué se supone que hace ese imbécil?- pregunto la amazona de cabellos plateados de manera burlona y el licántropo sonrió.

  -No sé que planea, pero apuesto a que será devastador, sobre todo para ti- le dijo la bestia azabache dando un salto girando en su propio eje enviando su garra a tajar a la chica esquivándola esta por muy poco alejándose del en el aire mientras este aterrizaba en el suelo.

  -Muy bien saco de pulgas, luchemos al ritmo de esta melodía- le dijo la amazona cubriéndose su rostro de sombras empezando a volar hacia el licántropo.

  Vers descendería de su vuelo para intentar encajar contra la bestia azabache sus garras de águila, pero este empezando a correr por el suelo a cuatro patas, la estaba esquivando, este en su mano toma un poco de polvo en el piso y sorpresivamente se gira encarando a la amazona arrojándole el polvo en la cara cubriéndose está con una de sus alas por instinto perdiendo equilibrio en su vuelo empezando a caer, pero Calix aprovecho la oportunidad para enviarle una poderosa mordida que la chica intercepto con una patada metiendo su zarpa entre las fauces del hombre lobo, pero esto no supuso un problema para este pues empezó a hacer fuerza con su mandíbula produciendo que esta gritara, ella con su otro pie envió otro tajazo que apuntaba a los ojos de Calix, este al ver ese ataque cegador, gira la cabeza dejando ir a la chica de sus fauces recibiendo el corte en su frente, Vers se alejó aleteando de manera nerviosa y cargando su ala envió una fuerte ráfaga de viento que le golpeo el estómago a la bestia azabache produciendo que escupiera pues ese aire era tan pesado como un pu?etazo cayendo al suelo el licántropo aterrizando la chica justo delante del, separada solo por unos metros.

  -Maldito perro, osaste... morderme, té... arrepentirás de... ello- le decía la amazona notándose muy nerviosa alzando sus alas preparando un ataque devastador y esto pudo sentirlo Calix adoptando una expresión perpleja, -Seguro que lo recuerdas, el ataque con el que los acabe antes de un golpe.

  -Como poder olvidarlo- se dijo a sí mismo la bestia azabache recordando cuando pelearon haciendo ella el mismo movimiento sus alas enviando tajos en el aire que les causaron cortes como si les hubieran lanzado miles de cuchillos, -La otra vez sobrevivimos gracias a las edificaciones que disminuyeron el da?o, si me llega a golpear a esta distancia me partirá en dos- hablo nuevamente este recordando como las edificaciones bloquearon la mayor parte del ataque la primera vez para luego verse en su mente su cuerpo cortado en varios trozos.

  -Que bueno que lo sepas, pues no te voy a dejar vivir mucho más tiempo- le dijo Vers cargando aun más sus alas intentando moverse el licántropo, pero aquel potente golpe de aire aún le afectaba quedándose en el mismo lugar sin poder dar un paso afligido por el dolor.

  -No tiene caso, Yan, más vale que hayas planeado algo- le dijo Calix al sátiro y este dejo de tocar su flauta abriendo los ojos con una expresión muy seria sorprendiendo tanto a la amazona como al hombre lobo al verlo.

  -?Después de pensar por un largo tiempo no se me ocurrió nada!- exclamo el sátiro soltando su flauta tomando una piedra del suelo dejando a Calix con los ojos como platos y a Vers con una gota de sudor recorriéndole la frente.

  -Que ingenua fui al pensar que ese idiota aportaría algo, allá va mi golpe final- grito la amazona empezando a mover sus alas hacia adelante de manera muy lenta pues estas eran ahora unas bolsas de aire que cuando terminara de moverlas lo soltarían en forma de cortes como si se tratara de espadas siendo lanzadas.

  -Pero a veces la opción más sencilla es la mejor- repitió el sátiro lanzando la piedra en su mano contra la chica golpeándole una de sus alas, pero el golpe fue insignificante mirándolo esta de modo altanero.

  -Por favor, que esperabas que pasara...- decía ella, pero noto que al recibir el impacto se quitó tensión de las alas al ver como le golpeaba la piedra, al quitar la tensión sus alas dejaron ir el aire y en ese momento Vers lo comprendió, pero era demasiado tarde pues no era la única.

  Calix se abalanzó sobre la chica estando a una distancia realmente corta, ella pudo ver en su mente como el hombre lobo le mordía el cuello y le arrancaba la cabeza empezando a llorar, pues su mente también imagino como este clavaba sus filosas garras en la piel de ella adentrándose en su carne rompiendo los tendones y cortando los músculos empezando a desmembrarla, todo eso Vers lo imagino en un segundo, pero parecieron a?os de tortura en su cabeza, resignada esta perdió la conciencia quedando con los ojos en blanco, pero sorpresivamente el licántropo solo le golpeo el estómago con su pu?o produciendo que esta escupiera cayendo al suelo inconsciente separándose este de ella caminando lentamente.

  -?Pensé que la ibas a descuartizar?- le pregunto Yan atrayendo la atención de Calix.

  -Porque soy un hombre lobo, no, soy un caballero incapaz de herir de gravedad a una chica cubierta de lágrimas- le dijo el licántropo pasando sus manos por encima de su cabeza acomodándose su pelaje desali?ado sorprendiendo al sátiro, -Debemos irnos, tenemos que encontrar a Astrid y Deo.

  Ambos compa?eros corrieron hacia donde se suponía que estaban tanto Deo como Astrid y al llegar presenciaron algo insólito, la casta?a le había atravesado el pecho al vampiro con sus zarpas flamantes produciéndole quemaduras en esa zona dejándolo caer al suelo encontrándose este inconsciente, tanto Yan como Calix estaban perplejos ante eso y ella los observo notándose su frívola expresión con sombras en su rostro.

  -??Por qué Astrid, porque, no éramos compa?eros?!- le pregunto exaltado el sátiro soltando algunas lágrimas y ella puso su dedo frente a sus labios haciendo gesto de silencio.

  -Deja que se cierren tus ojos- le dijo ella y en un momento en ese lugar se pudo apreciar a lo lejos una enorme explosión de fuego que azoto con la silenciosa noche en la jungla, al los pocos segundos el ruido cesó quedando solo pocas flamas por el lugar y una nube de humo que alcanzaba las nubes, pero incluso así... nada más perturbo la tranquila noche.

  Se puede ver como en el horizonte empieza a salir el sol, ba?ando la isla con su luz, comenzando de esta manera un nuevo día, se podría apreciar como la caba?a de Dheria era iluminada y la luz entraba por las ventanas, sobre la cama escondida en las penumbras podemos ver a una peque?a vampiresa notándose afligida, esta se abrazaba sus rodillas pensando en una conversación que sucedió hace menos de una hora.

  -?Sabes quien es Astrid?- pregunto el casta?o y la amazona de cabellos ambarinos adopto un semblante perplejo.

  -Ella es una de las hijas del Rey Arios, lo que significa que es una mujer sin alma, si tuviste algún trato con ella, de buena fe te digo que todo fue un acto y que te enga?o- le dijo Dheria al casta?o frunciendo este el ce?o.

  -Eso me lo tendrá que decir ella a la cara- le respondió Jeno negando con la cabeza la amazona.

  -?Por qué las amazonas tienen un rey?- le pregunto Alysa.

  -Hace a?os un ni?o nació en esta isla, su madre era la reina de las amazonas descendiente de la gran Hipolita, ese ni?o era hijo del mismísimo dios de la guerra Ares, lo nombramos Arios, él fue criado entre nosotras con todos los lujos que se le pudieran dar dándole la vida que cualquier hombre querría, lo coronamos rey, todo era perfecto hasta que un día las Moiras lanzaría una profecía, cuando el mundo de los mortales sea amenazado por una plaga de muertos Zeus descendería de los cielos para destruirlos a todos, incluyendo al falso rey de las amazonas, el chico se obsesionó con la profecía y dejo de ser un muchacho dulce para volverse vengativo, temeroso y arrogante, obsesionado con Zeus reunió los espíritus de los hijos de Tifón, pues aquel titán monstruoso era el único que había logrado derrotar al dios anta?o y empezó a procrear un ejército de hijas preparándose para recibirlo teniendo estas el poder de los monstruosos hijos de Tifón y Equidna- contaba Dheria mientras que en su mente aparecían fragmentos de todos esos recuerdos, -Pero sorprendentemente Zeus descendió de los cielos y abandono el Olimpo, pero no fue para lo prometido, Arios con ayuda de su padre tomaron el rayo de Zeus que estaba resguardado en el olimpo y con este junto al resto de armas planea destruir a los vampiros.

  -No es la primera vez que escuchó que Zeus descendió del Olimpo abandonándolo todo, ?por qué fue?- pregunto el casta?o y Alysa le respondió.

  -La razón se supone que era para prepararse en su lucha final contra Ambrogio.

  -Pero eso es falso, Zeus abandono el Olimpo, su puesto de dios, su arma legendaria y su familia por otra impensable razón- les dijo Dheria.

  -?Entonces porque fue?- le pregunto nuevamente Jeno.

  -Por una mujer...

  Continuara...

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