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Capítulo 03

  Una danza con infinidad de estilos.

  La luna se encontraba en lo más alto del cielo mientras debajo al aire libre, el anciano y Lash bailaban... Aprendiendo un nuevo estilo de combate.

  —Debes relajarte más, dejar que el brillo de la luna te contagie y comiences a bailar —explicó mostrando algunos movimientos.

  El chico había quedado asombrado por la habilidad que mostró su sensei, pero aun así dudaba todavía que una danza se pudiera convertir en un estilo de combate.

  —?Acaso no se ve hermosa? —habló mientras se movía—. Brillando ahí en el cielo como la más grande y la más linda, rodeada de bellas estrellas —Se detuvo un momento y se colocó frente al chico—. Ven.

  El chico le hizo caso y se lanzó contra él, pero justo al tocarlo sintió como si tocara el reflejo en el agua de un lago. Luego sintió un fuerte golpe provocado por el anciano en su abdomen doblándose de dolor.

  —Eso... Fue... —dijo tratando de recuperar el aliento.

  —Exacto, es una de las muchas formas de usar la danza de la luna, es un estilo universal así que puede usarse para todo tipo de armas. Incluso sin ellas, como pudiste notar —explicó sonriente.

  —?Pero Cómo se que debo utilizar para que tipo de arma? —preguntó levantándose del suelo.

  —Con el tiempo aprenderás a adaptar la danza a cualquier tipo de arma, incluso alguna que nunca haya sido usada —se acercó al joven—, todo depende de la forma del arma, el tama?o, el peso, esas cosas te harán saber como debes bailar, si de manera rápida o lenta por ejemplo.

  —Ohhhh —exclamó sorprendido analizando todo lo que le dijo su sensei.

  —Ahora continuemos, te queda un largo camino por delante.

  Paso un a?o entero mientras Lash se hacía más fuerte y ya había perfeccionado gran parte de la danza de la luna, pero aun le quedaba por aprender. Por otra parte continuó su exploración por todo el bosque, pero seguía sin encontrar una salida. El sensei le había explicado que el nombre de la aldea era Mitsukatta y estaba muy alejada de la ciudad, mucha gente salía pero ninguno regresaba.

  El bosque del cual intentaba salir se llamaba Ushinatta. Nadie conocía hasta donde llegaba, era demasiado extenso, Lash se preguntó varias veces porque su madre había entrado en primer lugar, parecía un sitió peligroso y no cree que ella los arriesgara tanto... Pero por desgracia... Ya no puede contar con ella, así que no tiene de otra que encontrar por él mismo la forma de salir del bosque.

  Se encontraba caminando entre los Abundante árboles, su pelo había crecido mucho más y a pesar de tener 11 a?os solamente, su cuerpo estaba tomando buena forma.

  Llegó a una zona de prado donde predominaba el césped y unas bonitas flores de color rojo. Al caminar un poco y sentir la suave hierva debajo de sus pies junto con la brisa que ba?aba su rostro se sintió relajado. Era un lugar tranquilo y que transmitía mucha paz. Justo al frente había un árbol que resaltaba, era de madera marrón con un frondosa capa de hojas verdes. Le pareció conocido, así que se acercó para verlo mejor. Sintió un zumbido y enseguida lo supo. Era un astonte, el hogar de unos insectos muy molestos llamados drakones. Tenían ese nombre por su ferocidad y lo letal de sus aguijones, tenían una especie de sustancia especial que hacia heridas con gran hemorragia.

  Se quedo pensando por un momento y... Decidió que era hora de probar lo aprendido, además le serviría de mucha ayuda ese veneno de sus aguijones.

  Lash tomó aire y golpeó el tronco con toda su fuerza, cuando este se sacudió un poco, echó a correr y se alejó para tomar distancia, rápidamente un enjambre de bichos de color rojo y negro que parecían dragones peque?os, pero insectificados, con tres aguijones en la parte trasera, volaron por montones hacia él chico.

  Este saco su nueva arma. Se trataba de una cola de onomus bastante larga amarrada a su mu?eca y a un cuchillo echo con dientes de volmit envuelto en veneno de marraca. Todo su esfuerzo había dado como resultado esa arma y quería probarla,

  Su sensei dijo que la danza de la luna era universal, que se podía usar para cualquier arma incluso una inventada. Sólo necesitaba analizarla y descubrir como adaptar la danza. Lash ya había pensado en eso y llevaba días practicando sólo hasta descubrir por si mismo de que manera se adapta la danza a otras armas y era hora de mostrar lo aprendido.

  —Respira, concentrate, tienes que usar solo la fuerza y velocidad necesaria para esta arma —enterró la punta del arma en el suelo y estiró la soga dejando su pie encima de la punta para que no se saliera—. ?Aquí vamos! —una vez los primeros drakones llegaron a su rango de ataque, Lash quitó el pie y dando una vuelta como si de bailar se tratase, con el arma hizo un círculo perfecto a su alrededor cortando a todos los bichos en el camino—. Danza de La Luna: Mangetsu (Luna Llena).

  El chico quedo asombrado, había funcionado, lo que había aprendido de esa danza enserio le sirvió incluso para un arma que creo él mismo, pero no era tiempo para celebrar, ese sólo era el comienzo, detrás vinieron una horda entera de drakones muy enojados.

  Lash se preparó para atacar, pero fueron más rápidos y uno de ellos cortó su brazo, del cual comenzó a brotar mucha sangre sin parar.

  —Así que este es el poder de sus aguijones —dijo mientras se sostenía la herida—, si es así entonces... —agarró su arma y comenzó a agitarla de un lado a otro golpeando a todos los drakones que podía—. Danza de la luna: Michishio (Marea Alta)

  Comenzó a danzar mientras movía su látigo de un lado a otro y en círculo cortando y matando a todos los insectos a su alrededor con gran velocidad. Mientras lo hacía le pareció ver un destello rojo, pero eso lo entretuvo y terminó recibiendo otro corte en la rodilla, la cual empezó a sangrar mucho y tuvo que dejar de moverse para arrodillarse.

  Se asustó al ver a todos los demás insectos venir hacia él y cerró los ojos esperando los ataques pero... Todos desaparecieron en un momento. Cuando se fijó bien, habían sidos cortados. Su sensei se encontraba allí también y traía en la mano la katana que había visto en la casa.

  —?Enserio creías que era buena idea venir a practicar con unos drakones? —se agachó a la altura del chico y lo rega?ó—. De verdad, eres muy confiado, pero lo hiciste bien —el chico se quedó quieto por el dolor en su brazo y pierna—. Escucha, las piernas son lo más importante en la danza de la luna, sin ellas no es posible hacer nada. Así que ten más cuidado la próxima vez e intenta que no salgan da?adas.

  —Vale... —el chico asintió, en ese momento el árbol gigante comenzó a temblar y más drakones salieron—. Oh rayos, deben haber muchos en el nido. Eso es lo más importante para ellos. Si tal solo pudiéramos deshacernos del nido entonces se irían.

  —Vaya no sabía que supieras tanto de criaturas —sonrió.

  —lo aprendí de mi papá... —sonrió por un momento, pero luego su vista se dirigió al suelo.

  —De seguro fue un gran hombre —acarició la cabeza del menor—, ahora te mostrare algo —caminó hacia el gran árbol.

  —?Sensei, qué hace? Atacarán en cualquier momento.

  —?Sabes cómo se llama esta katana? —ignoró la advertencia, una vez frente al gran árbol alzó la espada para que el chico la viera—. Su nombre es Akaitsuki que significa “Luna Roja” es el arma principal y perfecta para la danza. Su creación es un misterio, pero posee mucha fuerza y filo —Aguantó su arma con ambas manos y se puso en posición—. Este es el poder de esta poderosa arma —lanzó un potente corte directo al tronco del árbol que terminó cortándolo a la mitad dejándolo caer al suelo.

  —Wuao, eso fue... —exclamó Lash sorprendido—, increíble... Que poder...

  —Exactamente, ese es el poder de Akaitsuki —la guardó en la vaina—. Es perfecta para esta danza, algún día la tendrás también.

  Dio un par de pasos, pero comenzó a toser y se arrodilló en el piso, el chico fue rápido a socorrerlo.

  —?Sensei! —lo aguantó y ayudó a levantarse— ?Esta bien?

  —Si si —respondió—, es solo que ya estoy muy viejo para hacer estas cosas jeje.

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  —Lo ayudaré a volver a casa —pasó su brazo por su hombro y caminaron juntos hasta la casa del anciano.

  (...)

  En la noche el chico se retiraba a su casa pero el sensei lo detuvo.

  —Espera —habló— ?Seguro que quieres seguir viviendo en el bosque? Te puedes quedar aquí.

  —Se lo agradezco sensei —sonrió nervioso—, pero tengo otro lugar en el que hay alguien esperándome —dijo refiriéndose al hombre del bosque.

  —Mmmm, esta bien pero —sonrió—, no olvides venir ma?ana temprano te tengo una sorpresa.

  El chico se quedó confundido por eso pero decidió ignorarlo y volver a su “casa”.

  Al otro día, cumpliendo con lo establecido, el chico llegó a casa del sensei, pero notaba algo distinto con las demás casas y en la calle, habían lámparas anaranjadas y todo estaba muy colorido.

  —?Te sorprende? —El sensei apareció detrás del chico sorprendiéndolo—. Es la razón por la que te dije que vinieras.

  —No entiendo —se quedó pensativo— ?Qué ocurre hoy?

  —Es un festival, ocurre una vez al a?o, todos salen a divertirse, bailar, cantar —explicó al menor—, creo que pasaste mucho tiempo en el bosque, quizás es hora de que disfrutes un poco.

  Esa noche el anciano llevó a Lash a dar un vuelta por todo el festival, probaron la deliciosa comida que habían cocinado con animales del bosque, bailaron al ritmo de los instrumentos e incluso cantaron alrededor de una gran fogata. Fue un día estupendo. Después de todo por lo que había pasado el chico por fin esa noche se sintió como un ni?o de nuevo, pudo reír y divertirse mucho.

  Con el paso del tiempo Lash perfeccionó aun más la técnica de la danza de la luna, logrando adaptarla a muchos distintos tipos de armas como martillos de piedra, lanzas, arcos y por supuesto sus cuchillos con látigo de siempre. También había creado una katana de madera, pues estaba entrenando con la esperanza de poder empu?ar la Akaitsuki algún día.

  Pasaron dos a?os más, ya Lash se notaba más definido con respecto a los músculos, su pelo era bastante largo y ya estaba entrando a la adolecencia, pues tenía 13 a?os.

  Después de tanto tiempo... Lo consiguió...

  El chico había descubierto por fin un camino que lo llevó a una monta?a gigante. Era muy empinada y no tenía vegetación, sólo piedras grises, también parecía bastante alta, pero al menos había encontrado lo que podría ser la salida del bosque, esto lo puso feliz al punto de casi llorar. Pero esa felicidad no duraría para siempre...

  (...)

  Regreso al otro día a la casa de su sensei para visitarlo... Pero se encontró con una imagen difícil de procesar. El estaba tirado en el futon tosiendo muy fuerte.

  Las arrugas eran muy visibles, tenía ojeras y ya no podía ni levantarse. El chico se acercó y se agachó para verlo.

  —Lash... Nunca pensé que me enfermaría antes de poder ense?arte la última técnica de la danza... Lo siento mucho —siguió tosiendo mientras sostenía la mano del chico.

  —No... No tienes que disculparte —dijo aguantando las lágrimas.

  —Estoy seguro que lograrás aprenderla sin mi ayuda —el anciano miró su katana en la pared y sonrió— ya estas listo Lash... Una vez que me vaya... Akaitsuki será tuya.

  —No... No la quiero... Quedate... Es tu espada... —no aguantó más y comenzó a llorar.

  —Oh peque?o, quisiera quedarme y verte encontrar a tu hermana pero... No me queda mucho —apretó la mano del joven y comenzó a llorar—. Hubiera querido... Que mis hijos estuvieran aquí...

  —Si los veo algún día... Les daré una paliza —sonrió entre lágrimas y eso hizo reír al viejo.

  —No importa... Al menos no voy a morir sólo —sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente— tengo a mi lado... A un hijo... Muy... Importante... —su mano perdió la fuerza y cayó a un lado del cuerpo. Lash no aguantó más y gritó con todas sus fuerzas llorando mucho.

  Luego de eso enterró el cuerpo en el bosque y le hizo una lápida con madera. Nadie del pueblo lo conocía casi y sus hijos lo habían abandonado, era el único que tenía, por ende era el único que podría enterrarlo.

  (...)

  —?No vas a usarla? —preguntó el hombre frente al chico que estaba recostado a un árbol con una mirada perdida en la katana.

  —No...—respondió con voz apagada— es de él.

  —Pero el te la dio a ti —sonrió—, quería que la tuvieras.

  —Ni siquiera terminé de aprender la danza. No merezco tenerla —la colocó a un lado.

  —Si él te la dejó fue por algo chico.

  —No la usaré... Nunca...

  (...)

  Al otro día, Lash se preparó para ir a investigar la gran monta?a, pero antes de irse le dejó la katana al hombre.

  —Cuidala —dijo antes de irse—, estoy seguro que alguien más podrá usarla mejor.

  —Yo creo que no, pero si eso quieres no te preocupes, estará a salvo.

  Luego de eso se dirigió directo a la gran monta?a, por suerte se sabía el camino, además tenía un mapa. Al llegar se fijó en lo alto que estaba, no podía ver bien la punta. Además era empinada, sería complicado subirla. Aun así se armó de valor, tomó aire y comenzó a escalar.

  Era difícil, después de un rato sus dedos comenzaban a doler mucho y no habían muchas rocas de las que pudiera aguantarse, su padre le había comentado que en las monta?as suelen haber cuevas donde se encuentran algunas criaturas sensibles a la luz solar, además hace a?os fue atacado por un volmit que nunca supo de donde había salido, tal vez no fuera exactamente de este lado, pero estaba casi seguro que encontraría una cueva por lo que no pensaba detenerse hasta hacerlo.

  Sudado y con los músculos muy adoloridos estaba bastante cansado, sus manos no aguantarían más y terminaría cayendo, sabía que si no encontraba algo pronto sería su fin, pero no podía rendirse.

  Por fin sus plegarias fueron escuchadas y lo vio. Una cueva grande que estaba a unos metros encima de él y a la izquierda. Sería difícil alcanzarla, pero ya llegados a este punto no había vuelta atrás. Se movió con cuidado hacia la izquierda y luego trepó hasta llegar a la cueva, casi se cae como dos veces, pero una vez se sostuvo, subió su cuerpo y quedo acostado, exhausto a la entrada del gran agujero.

  Se tomó unos minutos para recuperar el aliento y descansar. Luego se levantó y dio un par de pasos a la entrada de la cueva, era oscura y no se veía nada, esto le preocupaba porque no tenía forma de alumbrarse. Tampoco sabía lo que se encontraría adentro, así que tenía que estar atento.

  Finalmente comenzó a avanzar con cautela, una vez dentro sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, ya estaba acostumbrado a las noches en el bosque. Aun no podía ver claramente, pero si algo.

  El goteo del agua proveniente del techo le llamó la atención, pero lo ignoró y siguió su camino. Una vez ya había avanzado un poco, comenzó a revisar la pared, quería saber si podría encontrar algún mineral que le sirviera para el resto del camino. No había nada a la vista, pero tal vez con un pico adecuado podría picar la piedra y encontrar algo.

  Otro sonido extra?o se hizo presente y alarmó al chico. Vio que provenía desde el interior de la cueva en lo más profundo y pensó en retroceder unos pasos.

  Vio una sombra y eso fue suficiente para sacar su cuchillo con liana, algo se acercaba. En el fondo le alegraba, porque si era otro volmit seria fácil matarlo igual que la última vez que lo hizo, pero la criatura que salio... No era un volmit.

  Luego de dejar la oscuridad y revelarse Lash la analizó bien. Tenía una piel morada oscura, su cuerpo parecía largo con dos grandes patas para caminar. No tenía cola pero si desde atrás se veían fuertes y largos aguijones. Su cabeza era ovalada con ojos peque?os negros y una gran boca con dientes muy gruesos.

  El chico se quedó sorprendido, esta criatura no la reconocía de los cuentos de su padre, su forma era muy extra?a y no le recordaba a nada que hubiera visto. Se asustó por esto, ya que no sabría como combatirlo o que da?o podría hacer, así que decidió darse la vuelta para correr pero... El monstruo lanzó algo a su camino, cuando el chico lo vio... Resulta que era un cadáver, uno con un gran hueco en el pecho y pálido.

  La criatura sin avisar estiró uno de sus aguijones para atacar a Lash, pero este lo esquivó rápidamente desplazándose a un lado.

  ?Le había tendido un trampa? Las dudas inundaron la mente del joven, la criatura parecía inteligente, lanzó un cadáver para que se entretuviera y luego acertarle un golpe letal, pero no era la primera vez que veía un cadáver, además en el bosque había agudizado mucho sus sentidos debido a lo ataques nocturnos, gracias a eso pudo esquivarlo.

  La criatura rugió con fuerza y luego más de esos aguijones se estiraron y fueron directo al joven, Lash saltó y corrió de un lado a otro esquivándolos, parece ser que la criatura mantiene la distancia y ataca sin moverse de su posición. Esto también es se?al de su inteligencia, ya que no subestima a su rival y se mantiene con cuidado para cualquier cosa.

  Sería un problema pelear con un monstruo que no conocía, pero Lash no se rendiría tan fácil, ahora en vez de huir quería quedarse y matar a la bestia, pensaba que analizando sus ataques y comportamiento lo lograría. Según lo que había visto hasta ahora, la mejor opción era acercarse.

  Dio un salto al frente y corrió hacia ella mientras continuaba esquivando con gran agilidad los ataques de sus colas.

  Una vez a pocos centímetros de la criatura, esta dio un paso al frente e intento morder al chico, pero este fue más rápido y lo esquivó agachándose. Una vez en el suelo y con el cuello de la criatura a su alcance, agarró su cuchillo y se lo encajó en un costado, la criatura chilló y sangre azul salió de la herida mojando la mano del atacante.

  Lash sonrió victorioso por el ataque conseguido, pero... La bestia no estaba derrotada. Al contrario, logró encajar uno de sus aguijones en el costado del abdomen del joven que yacía en el suelo causándole un gran dolor. Luego lo agitó y lo lanzó contra la pared de la cueva con una fuerza enorme.

  El chico se golpeó fuertemente la espalda y cayó al suelo muy adolorido y sangrando por la herida, sin poder casi ponerse de pie. Ahora sabía que sus aguijones se podían estirar varios metros y que de seguro tenían músculos fuertes para poder haberlo lanzado de esa manera. Pero eso no era todo, al abrir los ojos y mirar al frente su vista comenzó a distorsionarse como si lo que viera fueran olas de mar. Los aguijones tenían veneno, uno muy extra?o que estaba afectando su mente.

  Lash se levantó con pesar, pero no podía mantener el equilibrio, su mente estaba dando vueltas. La bestia volvió a insistir con los ataques de aguijones y esta vez era muy difícil esquivarlos ya que los veía distorsionados. Muchos de ellos cortaron su rostro, brazos y piernas dejándolo muy mal herido. El chico calló sentado de espaldas y la criatura comenzó a acercarse, ya no sentía amenaza ninguna proveniente del humano.

  Una vez frente a él abrió la boca lo más que pudo listo para devorarselo, pero en ese momento Lash apoyó sus manos en el suelo y le dio una doble patada en el mentón a la criatura cerrando su boca de golpe y haciéndola retroceder.

  —Aunque todo se vea distorsionado, no es tan difícil darte si estas cerca —dijo poniéndose en cuatro patas de espaldas al monstruo y gateando a gran velocidad a la salida—. Es inútil... No puedo derrotarle. Tengo que huir.

  Se levantó y comenzó a correr, pero debido a su mareo chocó contra la pared y cayó al suelo de nuevo, aun así siguió avanzando hasta que vio la luz de la salida de la cueva, sonrió por esto y se esforzó por alcanzarla, pero... Otro aguijón se dirigió hacia él, pudo esquivarlo, pero pasó muy cerca por lo que perdió el equilibrio y chocó contra una pared, luego rodó por todo el suelo hasta caer por el barranco, pero se aguantó de la roca en la punta para no caer. La roca que sostenía terminó por desprenderse y cayó al vacío mientras gritaba con todas sus fuerzas...

  Continuará...

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