–?Cuánto llevamos ya en Vora?... (preguntó Matt).
–Solo llevamos 3 días en esta ciudad. (dijo Verko).
–Sí pero… en todo Summus ya llevamos casi cuatro semanas… ?Me aburro!. (dijo Matt).
–?Pero es nuestro puto trabajo investigar a la purga!. (dijo Verko molesto).
–Lo sé… vamos a desayunar. (dijo Matt).
Matt y Verko caminaban por las calles de Vora, al límite de Summus, como todo el Paraíso era un lugar modernizado, una extra?a mezcla de lo antiguo con lo nuevo, carreteras, vehículos, avisos, ?electricidad!, altos edificios contrastantes con antiguas edificaciones, dando aquella estética única vista por todo el Paraíso, blancos edificios adornados con partes metálicas color broce, aunque ahora todo es un poco más colorido, las aceras con árboles cada ciertos metros contrastando con semáforos en las esquinas.
Con una actitud de cansancio Matt entró a un restaurante junto a Verko, iban a desayunar algo antes de continuar investigando sin éxito a la purga, juntos se sentaron y ordenaron algo.
–Yo quiero panqueques, con mucho sirope, ?Con mucha azúcar!... ahh y un café. (dijo Matt)
–?Ugh! (se quejó Verko) Tienes el paladar de un ni?o Matt, comes cosas poco nutritivas y empalagosas. (dijo Verko).
–El azúcar es necesaria, es nuestra fuente de energía. (dijo Matt).
La mujer de cabello casta?o y delantal que los atendía sonrió un poco al oír esto, además de mirarlos con intriga.
–Se?orita… (dijo Verko suspirando) por favor agregue un par de huevos revueltos a este idiota, necesita nutrientes… a mí por favor deme un poco de cordero ahumado y pan, también me gustaría un café. (dijo Verko).
Mientras la mujer anotaba en una peque?a libreta miraba a Matt y Verko de manera poco disimulada.
–Disculpen mi atrevimiento… ustedes… son demonios, ?Verdad?. (preguntó aquella mujer).
–Tu eres un ángel, ?Verdad?. (preguntó Matt respondiendo ante la obviedad de la pregunta de aquella mujer).
Verko bajó su mirada, listo para ser rechazado.
–Oh perdón sé que es algo obvio, pero nunca puedo evitar mirar sus ojos, siempre me han parecido hermosos… no se ven muchos demonios por aquí. (dijo aquella mujer).
Verko se sorprendió ante las palabras de esta mujer.
–Oh… ?me estás coqueteando!, en ese caso deberíamos salir. (dijo Matt).
–Jajaja, no te confundas, debo ser mucho mayor que tú. (dijo aquella mujer).
–No tengo problema, también me gustan las mujeres dominantes y experimentadas. (dijo Matt).
–Jajaja… como sea, traeré sus pedidos en seguida. (dijo aquella mujer).
La mujer que los atendió se alejó, Verko se quedó mirándola.
–Soy todo un galán Verko… ey, ?Ey!, deja de mirarla, ella ya es mía. (dijo Matt).
–Qué mujer más amable. (dijo Verko).
Un tiempo después, mientras Matt y Verko comían sus desayunos, se oía de fondo las noticias en la televisión.
–Ya han transcurrido dos semanas desde la desaparición de la sacerdotisa del pueblo de Zamny. (dijo la reportera en la televisión) su búsqueda aún continúa. (dijo la reportera).
En la televisión de mostraron dos retratos, uno de la sacerdotisa y otro de su secuestrador.
–Estos son los retratos entregados por Pauhlo el jefe del pueblo. (dijo la reportera se?alando los retratos) Su secuestrador es un joven llamado Wulian de dieciséis a?os, cabello casta?o y rasgos finos propios de un hombre joven, sus ojos son marrones oscuros y sus cejas pobladas. Este joven debería de portar una máscara como la que se ve en pantalla. (dijo la reportera mostrando una imagen de una máscara) La sacerdotisa es una joven delgada de piel bastante pálida, sus ojos son de un marrón claro, su cabello rubio también es pálido y bastante largo llegando hasta un poco más debajo de su cintura, una vez más debería de portar una máscara como la que se ve en pantalla. (dijo la reportera mostrando otra imagen de una máscara un poco diferente a la anterior) Recuerden que cualquier información que lleve a la liberación de la sacerdotisa es valiosa, pueden enviar la información a través de una carta al pueblo de Zamny o comunicándose con un Yoix en un algún centro de comunicaciones. (dijo la reportera).
Matt con su boca bastante llena de comida comenzó a hablar.
–Es- eso e- es ridículo, a- (decía Matt cuando fue interrumpido por Verko).
–?Por favor traga antes de hablar Matt!. (dijo Verko molesto).
Matt masticó rápidamente y con ayuda de un par de sorbos de su café tragó la comida.
–Eso es ridículo, ?un retrato de su sacerdotisa?, ?no tienen fotos a día de hoy?, ?estamos en pleno 2019!. (dijo Matt).
–Debe de ser un pueblo poco modernizado. (dijo Verko).
–?Por qué usarán esas extra?as mascaras?... sí son tan específicas que los podría delatar yo me la quitaría, simplemente me colocaría una mascarilla normal de cuando tienes un resfriado y- (decía Matt cuando fue interrumpido por Verko).
–Matt, olvida eso, concéntrate en lo que nos importa, debemos seguir investigando a la purga. (dijo Verko).
Matt esperó a que Verko terminara de comer, mientras ello tomó su celular y revisó sus notificaciones. Al terminar de comer, Verko se levantó y se dirigió a la caja para pagar, Matt estiró sus brazos y bostezó, al hacerlo casi cae de la silla, por el rabillo de su ojo vio a una pareja que se cubría el rostro con unas chaquetas negras con capucha, una de ellas tenía una mascarilla, típica de cuando alguien tiene un resfriado, Verko terminó de pagar y llamó a Matt, ambos salieron del lugar.
Poco después la pareja termina de comer, pagan y salen del lugar, mientras caminan por la acera, desde los tejados Matt y Verko observan.
–Matt, no deberíamos estar perdiendo el tiempo en esto. (dijo Verko).
–Pero y… ?y si son la sacerdotisa y su secuestrador?, debemos hacer algo. (dijo Matt).
–Ese no es mi trabajo. (dijo Verko).
–Entonces vete, yo que me quedaré. (dijo Matt).
Verko se queda en silencio acompa?ando a Matt. Aquella pareja se acerca a una heladería, compran un par de helados y antes de comerlos, se dirigen a un callejón.
–?Quién compraría un helado en la ma?ana?, solo un ni?o… espera, ?Yo compraría un helado en la ma?ana!. (pensó Matt).
Cuando la pareja entra en el callejón comienzan a comer, ella se baja la capucha y luego la mascarilla, bajo esta tiene aquella extra?a mascara, tal cual se ense?ó en las noticias, aquella mujer era rubia y pálida como la descripción, aunque su cabello era más corto que en el retrato, llegaba solo hasta sus hombros, el otro joven también coincide con la descripción del secuestrador al quitarse su capucha. Esta joven levantaba un poco su mascara, lamia el helado, colocaba su mascara de nuevo y parecía saborearlo, repitió este proceso varias veces para comer su helado.
–?No es extra?o eso?, ?Verko?. (preguntó Matt).
–Ufff… (suspiró Verko) Deberíamos irnos. (dijo Verko).
–Olvidas que soy un legionario. (dijo Matt).
–Yo no lo soy… ni me interesa la recompensa de estos dos. (dijo Verko).
–No, no es eso, no es la recompensa, hay algo extra?o aquí. (dijo Matt).
–Solo son su secuestrador y su secuestrada, nada más. (dijo Verko).
–?Cuándo has visto a alguien secuestrado sonreír tanto con su secuestrador?. (preguntó Matt).
Matt sacó su celular y se lo mostró a Verko, allí se veía un aviso, una misión, investigar el secuestro de la sacerdotisa.
–El aviso lo leí cuando estábamos en el restaurante… (dijo Matt tomando su celular de nuevo) esta misión de investigar es independiente del pueblo, o sea… el pueblo no pidió ayuda a la legión para recuperar a su sacerdotisa… y el pueblo hace parte del Edén… la investigación es por parte de la legión, por lo extra?o del pueblo no solicitar ayuda… algo, ?Algo está pasando!. (dijo Matt).
Desde el tejado, desde un tercer piso, Matt saltó al callejón, deslizándose por las paredes para ralentizar su caída, sin otra opción Verko hace lo mismo siguiéndole. Wulian y Zamara comían sus helados cuando de repente dos grandes hombres caen del cielo frente a ellos, sin palabras ambos caen hacia atrás, sus helados también caen al suelo, asustado Wulian toma la mano de Zamara y comienza a correr, pero Matt es mucho más rápido y de un salto cae frente a ellos bloqueando su salida del callejón.
Una vez más, Wulian y Zamara solo caen al suelo de espaldas impactados, pensando que es el fin, su peque?o escape e intento de libertad había acabado. Matt nota lo asustados que están en sus rostros.
–Yo solo quiero saber que hacen aquí, tu debes ser Wulian y ella la sacerdotisa. (dijo Matt).
–No… jeje, te equivocas, nosotros no- (decía Wulian cuando fue interrumpido por Matt).
–Ambos cumplen con las descripciones… así que no puedes mentirme. (dijo Matt).
Wulian y Zamara estaban en shock, no sabían que hacer ni que decir, Wulian decide en su mente sacrificarse.
–Llévame a mí, déjala a ella, por favor, cobra la recompensa por mí, pero deja que ella se vaya. (dijo Wulian).
–?NO!, Wulian… ?Qué estás diciendo?. (preguntó Zamara angustiada).
Zamara se aferraba fuertemente a Wulian, Matt colocó su mano bajo su mentón al ver esto, algo estaba mal.
–Pero hay algo extra?o aquí… (dijo Matt entrecerrando sus ojos y rascando su barbilla) ?Por qué el pueblo no pide ayuda de la legión?, ?Por qué tú te aferras a él? ?Es tu secuestrador!... oh y ?Por qué comes helado de esa manera tan extra?a con esa extra?a mascara, quitándola y poniéndola?. (preguntó Matt).
–Llévame. (dijo Wulian).
Matt, se agachó frente a ellos, para dejar de ser imponente, luego de un bolsillo entre sus ropajes sacó un colgante de un casco atravesado por una lanza.
–Creo que se equivocan. (dijo Matt ense?ando el colgante) no vengo por ustedes a devolverlos, yo soy un legionario, ?Ven?, mi nombre es Matt, estoy aquí para investigar todo lo extra?o alrededor de esto. (dijo Matt).
Matt guardó su colgante y con sus dedos abrió los parpados de sus ojos de manera exagerada, ense?ando azules muy cristalinos y casi blancos ojos.
–Además vean, soy un demonio, eso no es importante… solo quiero presumir que soy un demonio legionario. (dijo Matt).
Zamara se quedó mirando los ojos de Matt y se acercó un poco, Zamara colocó su mano en la mejilla de Matt.
–?Demonio?, nunca había visto uno… que ojos más hermosos. (dijo Zamara).
Matt se echó un poco para atrás sorprendido ante estas palabras.
–Ejem… (gru?ó Matt limpiando su garganta nervioso) como decía, necesito que confíen y me digan todo… ?TODO!. (dijo Matt).
Wulian al escuchar todo lo que dijo Matt y con el miedo de ser capturado y devuelto al pueblo habló.
–Hagamos un trato. (dijo Wulian).
–?Qué propones?. (preguntó Matt).
–Te lo diré todo, absolutamente todo… pero a cambio nos dejarás libres. (dijo Wulian).
Wulian extendió su mano esperando a ser estrechada.
–En este momento podría decir que claramente eres un ni?o, el creer que si digo que sí significa que lo haré… pero, no eres un ni?o, eres un caballero. (dijo Matt).
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Matt extendió su mano estrechando la de Wulian.
–Júralo. (dijo Wulian).
–No hay necesidad de jurar, entre caballeros, la palabra es ley. (dijo Matt).
Wulian soltó la mano de Matt, decidió contarlo todo, igualmente no había escapatoria de esta situación, estos dos hombres ya los tenían atrapados, no podían huir, utilizar a Zamara para matarlos tampoco era opción, el no mataría a nadie, solo le quedaba confiar en las palabras de este hombre de cabello verde frente a él, después de todo sus palabras “No hay necesidad de jurar, entre caballeros, la palabra es ley”, le dieron la confianza suficiente para hablar, puede que sea ingenuo pero decidió hacerlo. Wulian contó todo lo que sabia, pero sobre todo dejó en claro sus deseos de ser libre junto a Zamara.
Zamara se mantuvo en silencio todo el tiempo, aferrándose a Wulian, este al terminar de hablar se quedó en silencio esperando la respuesta de Matt, quien solo acariciaba su barbilla.
–Juraste que… nos dejarías libres, así que nos vamos. (dijo Wulian).
–Te hago una contrapropuesta. (dijo Matt).
–??Que?!. (preguntó Wulian) teníamos un trato y- (decía Wulian cuando fue interrumpido por Matt).
–Escúchame… (dijo Matt tratando de calmar a Wulian) Dijiste que quieren ser libres, pero estando en el Paraíso no podrán serlo, están siendo buscados… podría entregarlos a la legión, pero investigarán sobre el veneno, los tendrán durante mucho tiempo allí… definitivamente no serán libres, así que… propongo protegerlos, los ayudaré a salir del Paraíso y después me olvidaré como si nunca nos hubiéramos conocido. (dijo Matt).
–?Por qué harías eso?... ?Por qué ayudarnos de tal manera?... (preguntó Wulian).
–Porque quiero. ?Aceptan?. (preguntó Matt).
–Muchas gracias Matt. (dijo Zamara corriendo hasta Matt y abrazándolo).
Matt se sorprendió un poco ante el gesto de Zamara, esta lo abrazó sin soltarlo, así que el decidió dar un abrazo también. El grupo salió de aquel callejón.
–Me siento mal por el helado… así que compremos otro. (dijo Matt).
Mientras caminaban, Verko se veía un poco molesto. En la tienda de helados Matt miraba los sabores con sus ojos exageradamente abiertos.
–Sí… sí, dame una bola de sabor chicle… y otra… ?OTRA SABOR CHICLE Y OTRA MAS!. (dijo Matt).
–Entonces… ?tres bolas sabor chicle?. (preguntó la mujer que los atendía).
–Sí, claro que sí. (dijo Matt).
–Tienes el paladar de un ni?o. (dijo Verko).
–Ah y dame otro helado, una bola de chocolate para él. (dijo Matt).
–?Eh?, no yo no- (decía Verko cuando fue interrumpido por Matt).
–Es mi disculpa, porque sé que no te gusta esto. (dijo Matt).
Verko tomó el helado.
–Salir del Paraíso no nos tomará mucho tiempo… solo serán un par de días… como máximo. (dijo Matt).
El grupo, comiendo sus helados, caminó hasta la estación de trenes.
–?Nos dirigimos al subterráneo?. (preguntó Zamara).
–Vamos a la estación, tomaremos un tren que nos sacará de aquí. (dijo Matt).
–?Qué es un tren?. (preguntó Zamara).
–Es un… carruaje metálico en rieles. (dijo Matt).
–?Qué?. (preguntó Zamara).
–Emmm, Verko les explicará mejor. (dijo Matt).
–?Qué?, yo tampoco puedo explicarlo mejor. (dijo Verko).
El grupo abordó el tren, Zamara estaba anonadada desde que entraron a la estación, ver las luces, los carteles, escuchar el ruido de los trenes, todo, absolutamente todo lo que veía le sorprendía. Desde hace dos semanas que escaparon del pueblo Zamara ha vivido en asombro, ver las calles, los vehículos, las lámparas, comer cosas diferentes cada día, pasar tiempo con Wulian, Zamara no paraba de sonreír.
Dentro del vagón el grupo se sentó y el tren se puso en marcha. Zamara, sentada entre Wulian y Matt miraba con asombro a Verko quien estaba de pie junto a la puerta, Verko nota que Zamara le mira.
–?Son todos los demonios así de altos?. (preguntó Zamara).
–No… es porque somos practicantes. (dijo Matt).
–?Magia?... ?la magia los hace más grandes?. (preguntó Zamara).
–No, es la energía y el entrenamiento… Fortalecerse físicamente y ser capaz de almacenar más energía hará que tu cuerpo se desarrolle más. (dijo Verko).
–Oh ya veo… deberíamos practicar magia Wulian. (dijo Zamara).
–No… yo no quiero aprender magia, mucho menos luchar, yo quiero ser una estrella de rock. (dijo Wulian).
–Es verdad… deberíamos ir a algún concierto. (dijo Zamara).
–Ya tendrán tiempo para hacer lo que quieran. (dijo Matt).
–No… quiero hacerlo lo antes posible. (dijo Zamara).
Escuchar esto hizo que Verko se colocara un poco pensativo, su prioridad debía ser salir del Paraíso, no debería perder el tiempo en cosas banales.
El tren se elevó un poco y salió finalmente a la superficie, por la ladera de una colina, Zamara quedó asombrada al instante levantándose de su silla y acercándose a las ventanas de la puerta junto a Verko, ella miraba emocionada el paisaje.
–Oh esto… esto es una monta?a rusa, ya veo, como dijiste Wulian, donde sientes que te caerás. (dijo Zamara).
Wulian se levantó y caminó hasta Zamara.
–No, esto no es una monta?a rusa, es un tren, una monta?a rusa es completamente diferente. (dijo Wulian).
–Oh… quiero ir a una monta?a rusa, vamos, ?Vamos ahora!. (dijo Zamara).
–No, nuestra prioridad es escapar. (dijo Wulian).
–No, quiero hacerlo ahora, lo más pronto posible. (dijo Zamara).
Verko sospechaba que había algo que Zamara no les contaba, su insistencia en hacer otras cosas ahora en vez de dar prioridad a escapar le indicaba a Verko que Zamara callaba cosas, tal vez por estar encerrada toda su vida quería hacer todo lo que nunca pudo hacer, tal vez pensaba que esta libertad era temporal y sería capturada nuevamente, o tal vez había algo más, Verko tenía una corazonada.
–Hmmm, monta?a rusa… jamás he ido a un parque de diversiones… en la siguiente ciudad iremos a uno. (dijo Matt).
–Debemos huir lo más rápido posible. (dijo Verko).
–Tranquilo Verko, deja de ser tan integro, conforme huimos, en cada ciudad… podemos hacer algo diferente… ?Jamás he ido a un parque de diversiones!... tu tampoco, ?verdad Verko?. (preguntó Matt).
–No, pero… debemos huir. (dijo Verko).
–Haremos varias cosas a la vez. (dijo Matt).
–Sí… ?Iremos a una monta?a rusa!, lo haremos Wulian. (dijo Zamara).
Verko caminó hasta Matt y se sentó junto a él.
–?Por qué retrasarnos?, eso los pondría en más peligro de ser atrapados. (dijo Verko en voz baja para no ser escuchado por Wulian o Zamara).
–Hmmm tal vez ella está muy entusiasmada, vivió toda su vida encerrada. (dijo Matt en voz baja).
En la siguiente ciudad, saliendo de la estación, Zamara y Wulian suben las escaleras entusiasmados, Matt y Verko van tras ellos.
–Debemos tomar un taxi, para dirigirnos al parque de diversiones de esta ciudad. (dijo Wulian).
–?Recuerdas el nombre?. (preguntó Matt).
–Sí, lo tengo aquí en mi celular. (dijo Wulian).
Matt, entusiasmado, miró a Verko.
–?Puedes creerlo?, ?Vamos a un parque de diversiones!. (dijo Matt).
Tomando un taxi rápidamente el grupo se dirigió a un parque de diversiones, unos 40 minutos después, el grupo se baja del taxi y camina hasta la entrada, hay poca fila, es un martes en la tarde, no es un día muy concurrido. Ya en el mostrador Matt y el grupo se acercan a la ventanilla donde les atiende un hombre de cabello rubio y corto.
–Cuatro entradas… por favor. (dijo Matt).
–?Dos adultos y dos ni?os?. (preguntó aquel hombre rubio).
–?Qué diferencia hay entre las entradas de adultos y ni?os?. (preguntó Matt).
–Mmm, ninguna, es para identificarlos con las manillas, las restricciones son por altura. (dijo aquel hombre rubio).
–Ahh… pero no son ni?os… así ni?os, ni?os, son adolescentes, son altos ya, esos entran a todo. (dijo Matt).
–Oh… es que ustedes son tan altos que ellos parecen ni?os a su lado, perdón. (dijo aquel hombre rubio).
Matt tomó las entradas, las manillas y caminaron hasta la entrada, donde un guarda de seguridad les pidió dejar sus armas, estas fueron guardadas en una bodega y finalmente lograron entrar, al parque de diversiones, tanto Matt como Zamara estaban emocionados pues era su primera vez, también sería la primera vez de Verko pero no le daba importancia a ello.
–?Ahora que hacemos?, Wulian dinos que hacer, nunca he estado aquí tampoco, tú eres el experto. (dijo Matt).
–Sí Wulian, ?Qué hacemos?. (preguntó Zamara).
–?Experto?, solo fui a un parque de diversiones de ni?o… emmm, pues subiremos a todo lo que podamos, somos libres de hacer lo que queramos. (dijo Wulian).
El grupo comenzó a montarse a atracciones, una tras otra, Zamara siempre se sentaba junto a Wulian y le agarraba fuertemente, Verko y Matt se sentaban junto a ellos o tras ellos, dependiendo de la atracción, Matt estaba emocionado y se divertía, pero Verko trataba de mantener su cara seria.
Mientras caminaban, Verko miraba a Matt divertirse con ellos, por un instante Verko recordaba un poco la infancia que nunca tuvo, Verko creció en una ciudad costera, en un territorio independiente de ángeles, sus padres eran refugiados de la guerra, a muy corta edad vio a sus padres ser asesinados por la purga cuando aquel territorio decidió unirse al Edén por intereses económicos.
Los padres de Verko antes de morir lo escondieron en una embarcación que se dirigía a territorio de demonios cruzando el mar de sangre que separa ambos continentes, la tragedia de Verko no terminó allí, pues la embarcación fue atacada por piratas, quienes mataron a parte de la tripulación y otros fueron tirados por la borda a su suerte, pero Verko escondido entre la mercancía no fue hallado hasta que al llegar a la costa los piratas comenzaron a desembarcarla.
Aunque criminales, los piratas no fueron capaces de matar a un ni?o, en el momento que lo encontraron simplemente lo tiraron fuera de allí, pero Verko, sin lugar al que ir, los siguió en silencio. Verko pasaría un par de a?os como pirata, siempre negándose a matar a alguien, pues no tenía las agallas de hacerlo, aunque sus compa?eros le reprocharan.
Finalmente, un día, Verko fue liberado de su destino, con trece a?os, mientras trasportaban una mercancía robada hacia el mercado negro fueron interceptados por hombres de armaduras con detalles de un color rojo oxidado, era el clan Furieht, habían robado un arma peligrosa para ser vendida en el mercado negro, los hombres de armadura les dieron la opción de huir, pero sus compa?eros decidieron luchar y murieron en el lugar.
Un robusto y alto hombre blanco de cabello corto negro y peinado hacia atrás con un par de flequillos bajando por sus laterales se acercó a Verko, notando que era solo un ni?o le dio la oportunidad de huir, pero Verko ahora no tenía una vez más a donde ir, así que le suplicó que lo llevaran con él, aquel hombre robusto de armadura se llamaba Karvus y al oír la historia de Verko le “adoptó”, ahora Verko era parte del escuadrón 9 como subordinado, creciendo como un hombre correcto.
Verko divagaba en sus recuerdos desde la lejanía cuando de repente algo lo saca de ese estado, era Zamara quien corrió hasta él y le tomó la mano.
–No te alejes Verko, tú también vienes con nosotros, divirtámonos un poco. (dijo Zamara).
–No, yo no- (decía Verko cuando fue interrumpido por Matt).
–Nos dirigimos al dragón azul, es la monta?a rusa más extrema de aquí Verko, no te quedes atrás. (dijo Matt)
–Si te da miedo, yo puedo sentarme contigo esta vez. (dijo Zamara).
–No, yo- (decía Verko cuando Zamara avanzó halándolo de su mano).
–Vamos, ?Vamos!. (dijo Zamara entusiasmada mientras llevaba a Verko de la mano).
Zamara haló a Verko de la mano hasta reintegrarlo al grupo, juntos montaron en el dragón azul, durante el trayecto Zamara se sujetaba fuertemente de Verko pero este le soltó las manos, ella asustada y un poco confundida por esto le miró.
–Tienes que elevar las manos, para disfrutar más… se más libre. (dijo Verko).
Zamara elevó sus manos en el aire, sintió que iba a caer, pero no ocurrió esto, la sensación del viento y de cómo su corazón se aceleraba le hizo gritar de emoción, Verko al verla no pudo evitar sonreír un poco. Al bajarse Matt y Zamara estaban tan emocionados que querían subir una vez más.
–Eso fue increíble, extremo… pero no tan extremo como las veces que casi he muerto. (dijo Matt).
–?Qué?. (preguntó Wulian).
–Nada, subamos otra vez. (dijo Matt).
–Sí, otra, ?Otra!. (dijo Zamara emocionada).
Una y otra vez el grupo se subió a diferentes atracciones hasta recorrer todo el parque de diversiones y cuando comenzaba el atardecer y era hora de salir, Zamara pidió el celular de Wulian y reunió a todos.
–Tomémonos una foto. (dijo Zamara).
Zamara pidió a una pareja que pasaba que les tomara una foto, el grupo se reunió, Wulian posaba de manera incomoda, Matt hacia una cara ridícula y Zamara sonreía, pero Verko mantenía su rostro serio de siempre, entonces en el instante en el que se iba a tomar la foto Zamara dio un codazo a Verko que le tomó por sorpresa y le hizo abrir sus ojos un poco más.
Zamara tomó el celular, agradeció a la pareja y volvió con el grupo ense?ándoles la foto, Verko tenía un rostro extra?o.
–Bien, al menos no quedaste con aquel rostro serio, tienes que sonreír un poco más Verko. (dijo Zamara).
Un par de horas más tarde, ya de noche, después de comer algo, el grupo se encontraba una vez más en un tren, se dirigían a la siguiente ciudad, Wulian y Zamara dormían en un asiento él uno junto al otro, ella recostada en su hombro, Matt y Verko estaban sentados en el asiento opuesto a ellos. Matt bosteza ya cansado.
–?Se supone que eres su guardaespaldas y ya te vas a dormir?. (preguntó Verko).
–Mmm, fue un día agitado. (dijo Matt).
–?Agitado?, ?estuviste jugando todo el día junto a ellos!. (dijo Verko un poco molesto).
–Emmm si, jugar es parte del trabajo. (dijo Matt).
–?Trabajo?, decidiste por tu cuenta propia hacer esto. (dijo Verko).
–Te dije que te podías ir si querías, pero yo… (dijo Matt mirando a Zamara y Wulian) me quedaré y los ayudaré… ?podríamos salir del distrito en solo dos días de tomar trenes sin parar? Sí, claro que sí, pero míralos, disfrutando de su juventud como ni tú, ni yo, pudimos… ?No escuchaste su historia?, esa ni?a estuvo encerrada toda su vida en una torre, pero ahora Zamara es libre, deja que disfrute de su libertad, si hacer que ella sonría y disfrute de su libertad es parte de este trabajo autoimpuesto, yo lo haré. (dijo Matt).
–Lo sé, pero- (decía Verko cuando fue interrumpido por Matt).
–Sí, sé que tenemos que buscar a la purga… (dijo Matt mirando al suelo) yo los odio tanto como tú, no tenemos padres por culpa de ellos, eso no se me olvida… pero no hemos encontrado nada y se presentó esta oportunidad de ayudar a dos ni?os a escapar… tómalo como una distracción, después volveremos al trabajo. (dijo Matt).
Verko miró al suelo con su rostro rígido y serio como siempre.
–Es como dijo Zamara (dijo Matt mirando a Verko) sonríe un poco más, esa actitud sombría no te llevará más rápido a la purga… no sé, tal vez vive un poco de la infancia que no tuviste ahora, aprovecha estos días con estos ni?os para divertirte. (dijo Matt).
Verko se quedó en silencio y solo miró al frente.
–Somos como… sus padres... (dijo Matt) no, no somos pareja, a mí me gusta las mujeres… somos sus hermanos mayores, olvida lo que dije, ?me gustan las mujeres!. (dijo Matt).
Finalmente, Verko sonrió un poco.
–Después de tener una conversación profunda siempre terminas diciendo una estupidez (dijo Verko recostándose en la silla) pero tienes razón, solo serán unos días más. (dijo Verko).
Durante el resto del viaje Verko fue el único que se mantuvo despierto, Matt cayó dormido y mientras Zamara dormía, numerosas veces se despertaba tosiendo fuertemente, en uno de estos ataques de tos Verko le habló.
–?Estas bien?. (preguntó Verko).
–Sí… solo es… un resfriado, (dijo Zamara).
Verko se quedó mirando a Zamara con sospecha, desde hace un tiempo tiene un presentimiento de que Zamara esconde algo. Unas horas después, muy temprano en la madrugada, han llegado a la siguiente ciudad, al salir del tren y de la estación, Zamara y Wulian parecen estar extremadamente cansados, a Matt se le hace extra?o.
–Dime la verdad Wulian, en la historia que me contaste, no me dijiste donde han dormido estas semanas… (dijo Matt).
–Algunos días en la calle, otros días ni siquiera dormimos… (dijo Wulian).
–?Uh?, ?Por qué?. (preguntó Matt).
–En los hostales, hoteles… donde sea… piden identificación para quedarse. (dijo Wulian).
–Hmmm. (dijo Matt) Busquemos un lugar donde dormir. (dijo Matt).
El grupo se dirige a un hostal barato, entran en la habitación y hay dos literas, Zamara nunca había visto algo así.
–?Ehhhh?... es, ?ES!, es una cama con otra cama encima. (dijo Zamara sorprendida).
–Sí… se llaman literas… me recuerda al orfanato… (dijo Matt).
–?Orfanato?. (preguntó Wulian).
–Sí, una larga historia que no diré. Yo dormiré abajo, me muevo mucho en la cama y me caeré como siempre me pasó. (dijo Matt).
El grupo escogió donde dormir, durante el resto de la madrugada esta vez fue Matt quien se mantuvo despierto, en su celular, mirando lugares interesantes de aquella ciudad, porque Matt quería asegurarse que estos dos ni?os se divirtieran, esta vez fue él quien notó los constantes ataques de tos de Zamara, pero decidió no decir nada.

