Yang tenía la pierna atravesada con la hoja de la naginata de Sarah y los brazos empapados con su propia sangre. Aún así, mantenía una sonrisa de oreja a oreja.
Toda la Arena de combate brillaba con un extra?o y tenue resplandor morado, Sarah miraba su entorno con rápidos vistazos.
—?Estás tan desesperada cómo para usarte a ti misma cómo catalizador?—preguntó Sarah con un tono provocativo y déspota. Yang guardó silencio mientras la miraba cómo una bestia contemplando a su presa.
Con un rápido movimiento Yang se acercó, usando sus dedos cómo si fuesen garras intentó atacar a Sarah, pero ella bloqueaba los ataques. Tras un bloqueo Sarah sostuvo los brazos de Yang y ahí pudo apreciar que es lo que ocurría.
Yang había hechizado su propia sangre, la cual se había endurecido y dejado los dedos de sus manos cómo si fueran afiladas garras similares a cuchillas.
—?Tu!—exclamó Sarah con sorpresa e indignación— ??Llegaste a tales extremos solo por un mero combate!?
—?Para ti será un mero combate!—gritó Yang mientras su rostro tenía una expresión de odio y dolor—?Para mi lo es todo!
Tras soltar los brazos de Yang, Sarah puso sus palmas en el vientre de Yang y con un poderoso impulso la alejó. Yang clavo sus garras de sangre en el suelo mientras era impulsada, para evitar alejarse más.
—Aún así... ?No hay razón para usar la brujería!—exclamó Sarah con una expresión de lastima.
—?No me mires así!—gritó Yang con la voz entre cortada—?Tú, de entre todas las personas de este mundo, no tienes el derecho de mirarme de esa forma!
Yang pisó el suelo con fuerza y bajo sus pies se creó una ráfaga de magia de viento, Yang balanceó sus pies cómo si estuviera pateando algo y la ráfaga salió disparada en dirección a Sarah levantando polvo y nublándole la visión.
—??Te piensas que algo así te ayudará!?—gritó Sarah mientras que, con un movimiento de sus manos, dispersaba todo el polvo. Al hacerlo vio a Yang justo frente a sus ojos, quién se había abalanzado contra ella.
—Sorpresa.—Yang sonrió para luego atacar a Sarah con sus garras, de un corte vertical logró rasgar la piel de Sarah.
—Maldición.—exclamó Sarah mientras trataba de bloquear y esquivar los distintos ataques de Yang con más dificultad.
—?JaJaJa! ?Qué pasa peque?a Sarah? ??Dónde quedó tu maldita arrogancia!?—gritaba Yang mientras sus ataques iban con más fiereza y velocidad.
Conforme mayor era la velocidad con la que Yang se movía, más erráticos eran sus ataques casi cómo si poco a poco fuera perdiendo su humanidad y aquellos golpes no fueran más que meros movimientos propios de una bestia.
La visión de Sarah se volvía borrosa, su respirar era pesado y sus movimientos poco a poco empezaban a flaquear, pero aún así continuó luchando mirando con suma atención cada movimiento de su rival.
Fue en una peque?a abertura en los erráticos movimientos de Yang que Sarah pudo concentrar toda su magia en un único golpe directo a su estómago.
El impacto mágico fue una mezcla de magia de tierra, agua, viento y fuego; Creando una onda de vacío al momento del impacto lo cuál expulsó tanto a Sarah cómo a Yang lejos la una de la otra. Ambas cayeron al suelo con brusquedad y del impulso sus cuerpos fueron arrastrados.
La luz que recubría a Sarah desapareció mientras respiraba con pesadez.
—M-mierda...—suspiró Sarah con dificultad mientras yacía tumbada en el suelo, pasando su mano por la herida que Yang le había hecho notó algo— Esa bruja me maldijo...—se susurro a sí misma mientras que con un gran esfuerzo intentaba levantarse y ponerse de pie, pero solo pudo sentarse con una rodilla en el suelo.
—?Amado público, este gran combate parece estar llegando a su fin!—la animada voz de la presentadora hizo que Sarah recobrara sus sentidos, por un momento había olvidado dónde estaba— ?Tanto la combatiente Sarah, quién intenta ponerse de píe, cómo la combatiente Yang, quién aún está de pie, siguen dándolo todo por la victoria!
—?"Quién aún está de pie"?—se preguntó Sarah a sí misma con cierto temor y dudas mientras volteaba su rostro en dirección a dónde Yang salió expulsada.
Allí estaba Yang, parada y con su sangre goteando.
A esa distancia Sarah no podía distinguir la expresión de su rostro, pero aún así intentó ponerse de pie sin éxito.
Yang comenzó a caminar en dirección a Sarah.
—Maldición...—susurró Sarah mientras intentaba levantarse de manera desesperada. El circulo mágico que Yang había creado poco a poco comenzaba a desaparecer.
—?Vaya! ?Parece que ambas están cansadas luego de tal combate!—los gritos del público acompa?aron las palabras de la presentadora.
Sarah seguía sin poder levantarse, esforzándose cada vez más en no caer. Yang mantenía su paso mientras se acercaba a Sarah.
Los gritos del público no dejaban de sonar a lo largo de la Arena.
La sangre endurecida que Yang tenía en sus brazos y manos comenzaron a volverse líquida conforme la magia del circulo empezaba a desvanecerse, su mirada se centraba directamente en los ojos de Sarah quién la miraba con cierto pánico mezclado con enfado.
—?Qué pasa Sarah? Parece cómo si hubieras visto un fantasma.—la mirada de Yang no se podía reconocer bien debido a la sangre que goteaba desde su cabeza, cubriendo su rostro.
—?Eres tu la rara! ?Cómo es que sigues de pie tras todo lo que acabas de hacer?—respondió Sarah con fiereza mientras retrocedía usando sus manos cómo buenamente podía.
—No soy rara... Solo me esforcé más que nadie—Yang se acercaba cada vez más—. Algo que tú no sabes hacer pues siempre fuiste superior al resto—la mirada de Yang denotaba desprecio hacía Sarah—. Así que dime—Yang se arrodilló frente a Sarah quién estaba con un rostro de enfado—, ?Qué se siente estar por debajo de los demás "Se?orita"?
—?Qu-?—antes de que Sarah terminara de hablar, Yang le había dado un golpe en el estomago con su mano derecha, levantándola del suelo e impulsándola hacía arriba. Con la otra mano sostuvo su cuello apretando con algo de fuerza.
—Te conozco desde ni?as, eres alguien testaruda y arrogante. Ves a los demás cómo menos debido a tu gran fuerza heredada de tus padres... Es por eso que no acabaré contigo...
—?Q-qué buscas?—preguntó Sarah con dificultad mientras trataba de librarse del agarre de Yang.
—Ríndete.
Las palabras de Yang fueron como un balde de agua fría sobre Sarah.
—?N-ni en tus sue?os!—replicó Sarah con un tono de voz pedante mientras su mirada irradiaba un aura de inquebrantable voluntad.
—No ganarás, ríndete.—dijo Yang con una calmada voz.
—?A-acaso tienes miedo de que pueda recuperarme?—sonrió Sarah de manera engreída mientras hacía el esfuerzo por librarse.
—Hazlo, aún no te eh mostrado todo lo que tengo.—los ojos de Yang no expresaban ningún sentimiento, estaban en un completo negro casi cómo si la vida se hubiera esfumado.
—?Q-qué?—la expresión en el rostro de Sarah era tanto de sorpresa cómo de confusión.—Mientes...
—?Crees que miento?—la pregunta de Yang parecía más bien una invitación hacía Sarah.—Oblígame a mostrarte de lo que soy capaz.—Yang soltó a Sarah, dejando que caiga al suelo. Sarah la miró con confusión pero al hacer contacto visual se dio cuenta que Yang no mentía.
—?Vaya! ?Qué creen que ocurrirá ahora querido público?—la voz de la presentadora, seguido de los gritos del público, creaba sobre Sarah una sensación de presión.
—Y-yo...
—?La combatiente Sarah tiene algo para decir?—preguntó la presentadora mientras volaba sobre el cielo.
—Y-yo...
—Vamos, admite la derrota de una vez—dijo Yang con una mirada sin piedad alguna—. O levántate para continuar con esto.
You might be reading a stolen copy. Visit Royal Road for the authentic version.
De la presión que sentía, Sarah era incapaz de escuchar nada a su alrededor; desde su punto de vista todo su entorno estaba en completo y absoluto silencio. Sólo oía sus propios pensamientos, acompa?ados de una desagradable estática.
—Yo...—la voz de Sarah se oía débil— No me rindo.—Sarah se levantó del suelo con sus pu?os cerrados con fuerza.
—?Eres idiota?—le preguntó Yang al ver cómo las piernas de Sarah temblaban al tratar de mantenerse en pie.
—Quizá... Pero hay una cosa que no soy.
—?Qué cosa?—las garras de sangre de Yang se habían derretido y dejando únicamente sus brazos ensangrentados.
—Cobarde.—juntando fuerza en sus brazos Sarah golpeó a Yang con toda la fuerza posible, creando una peque?a vibración en el ambiente.
—?Oh?—Yang respondió de la misma manera.
Ambas se miraron por un breve instante solo para acto seguido empezar a golpearse de manera consecutiva y sin ningún tipo de bloqueo o desviación.
El peso de cada golpe era tal y la velocidad de los impactos era tanta que sin siquiera haber transcurrido diez segundos, el rostro y pu?os de ambas ya se encontraban totalmente te?idos de un sangriento rojo carmesí.
Pese a su herida maldita, Sarah siguió dando todo en sus golpes sin importarle su situación. Pese a toda la sangre perdida y al agotamiento de su maná, Yang no dudó en seguir poniendo al límite su propia vida tras cada golpe dado y recibido.
El silencio había invadido la Arena y lo único que se escuchaba era el sonido de los golpes de ambas combatientes.
Tras unos segundos que para cualquiera hubiera parecido una eternidad, los golpes cesaron. Ambas luchadoras que lo habían dado todo, cubiertas de sangre tanto suya cómo de su rival, se miraron a los ojos y tras una última mirada desafiante Sarah habló.
—Bien hecho perdedora.—con una sonrisa satisfecha en su rostro Sarah cayó inconsciente sobre el hombro de Yang quién aún se mantenía de pie.
Yang se quedó en el lugar y, con su rival apoyada en su hombro, levanto su mano derecha en se?al de triunfo.
—?La ganadora del combate es la Combatiente Yang! ?La hija del Este!—la fuerte voz de la presentada sonó por toda la arena y tras ella los gritos pasionales del público y los aplausos acompa?aban el momento.
—Parece que si has crecido un poco más...—susurró Yang mientras sostenía a Sarah en sus hombros.
Tras unos momentos el equipo médico fue dónde estaban Sarah y Yang; llevándose a Sarah, quién se encontraba con graves heridas, y a Yang quién se mantuvo un momento de pie antes de empezar a tambalear y caer en los brazos del equipo médico quienes se la llevaron.
—?Muy bien querido público, en unos minutos daremos inicio al último combate del día de hoy! ?Espérenlo con ansias!—dijo la presentadora antes de marcharse.
—No esperaba que Yang fuese tan fuerte.—mencionó Flare.
—Tienes razón, no sé si yo hubiera podido contra tanta magia—dijo Ryuji mientras mantenía una expresión pensante—. ?Qué opinas Se?orita Maki?—preguntó pero Maki no respondía— ?Hum? ?Se?orita Maki?
—?Eh? Oh, si... Emm...
—Maki, ?Estás bien?—la voz de Flare sonaba algo preocupada.
—Si... Bueno, voy a prepararme. El próximo combate es el mío.—divagó Maki mientras se retiraba.
—?Qué crees que le haya pasado?—preguntó Flare.
—No lo sé... Pero esa mirada ya la vi en algún otro lado...—dijo Ryuji pensativo.
—Espero que no sea nada malo.
—Yo también espero lo mismo.
Mientras Flare y Ryuji se quedaron hablando en las gradas, Maki iba caminando rumbo al vestíbulo algo distraída.
Caminaba mirando al suelo, pensativa. Sus pasos en lugar de llevarla al vestíbulo la llevaron a la sala médica.
—?Hum? ?Qué hago aquí?—se preguntó Maki mirando dónde estaba.
—?Maki?—una voz conocida sonaba, esa misma voz hizo recorrer un escalofrío por la espalda de Maki.—?Qué haces aquí?
—Bueno...—al voltear vio a Yang quién había salido de la sala médica.— En realidad no lo sé.—respondió mientras desviaba la mirada.
—Umm... ?Okay?—dijo Yang dubitativa.
—?Tú estás bien?—Maki se?alo los brazos de Yang.
—Bueno, eh estado mejor.—respondió Yang con un tono jactancioso.
—Nunca antes había visto magia cómo la que usaste allí. Fue algo...—Maki dudó en sus palabras por un momento— Inesperado.
—Bueno, ese es un peque?o as que tengo bajo mi manga.—Yang se mostró orgullosa.
—Esa otra mujer, Sarah, ?Es enemiga tuya?
—Algo así... Es una larga historia cómo para contarla ahora, sobre todo si consideramos que el próximo combate es el tuyo—dijo Yang mientras caminaba—. Te estaré apoyando.—Yang se despidió.
—Si...—Maki fue camino a su camerino.
Durante su caminata Maki miraba sus manos, estaban temblando.
Al entrar al camerino, se sentó y respiró hondo.
—?Qué mierda fue eso?—susurró para sí misma— Cuando Yang creo aquel circulo... Mi cuerpo ardía con una extra?a emoción... Quería luchar, no contra Yang, no contra Sarah... Contra todos los que me rodeaban...—pensó Maki mientras se echaba atrás en su banca.— No entiendo nada... Casi pierdo el control.—dijo mientras miraba sus manos que aún temblaban.
—??Están preparados para el último combate de hoy!?—se escuchó la voz de la presentadora desde el otro lado de la puerta del camerino.
—Bien—Maki apretó sus manos—. De nada sirve estar pensando tanto—se levantó con ánimo de su banca—. Debo concentrarme.
—?Demos un aplauso a la Oni combatiente Maki!—la puerta del camerino se abrió y Maki salió. El público en las gradas gritaba y aplaudía.
—?Tu puedes Se?orita Maki!—gritó Ryuji alentando a Maki.
—?No te atrevas a perder Maki!—gritó Flare con cierta mofa.
—Ese par de tontos.—susurró Maki para si misma mientras sonreía.
—?Ahora!—exclamó la presentadora— ?Demos una fuerte aplauso a alguien bien conocido por algunos de ustedes!
—Ah... ya decía que el nombre me sonaba...—suspiró Ryuji.
—?El due?o de la posada "Gato Blanco" el Dwerf Frederik!—la puerta del camerino rival se abrió y de ella salió Frederik.
Maki se quedó un momento procesando hasta que finalmente se dio cuenta.
—Mira, recién se da cuenta...—suspiró Ryuji con una risita.
—?Es hora de hablar con los combatientes!—la presentadora voló hacía Maki.—?Qué opinas?
—Yo... Bueno... ?Daré lo mejor de mí?—respondió Maki algo sorprendida.
—?No te veo muy motivada pero eso da igual!—rio la presentadora con una amplia sonrisa mientras volaba en dirección a Frederik.— ?Y tu que opinas?— Frederik guardó un respetable silencio— ?Vaya! ?No eres muy hablador!—exclamó la presentadora antes de volar al cielo. Maki se puso en posición de combate. Frederik se mantuvo firme en la misma posición— ?Este será el último combate del día de hoy!—el público aplaudió con fuerza, seguido de gritos—??Listos!? ?Preparado? ?Comiencen!
—Me rindo.—exclamó Frederik levantando la mano.
—?Eh?—preguntó Maki.
—?Eh?—preguntó la presentadora.
Toda la arena quedó en silencio.
—Lo repito. Me rindo.—exclamó Frederik levantando la mano.
—??Pero por qué!?—preguntó la presentadora con una expresión de confusión en su rostro tras acercarse a Frederik.
—Vaya, puedes hacer una cara graciosa cuando quieres.—el comentario sarcástico de Frederik hizo que algunos que estaban en las gradas se rieran.
—?Deja eso de lado! ?Por qué te rindes?
—Por esa chica—Frederik se?aló a Maki—. No tengo oportunidad contra ella, así que prefiero evitar un combate innecesario.
—?Estás realmente seguro?
—Si.
—Bueno... ?La victoria es para Maki!
Maki se quedó en silencio sin saber cómo reaccionar. El público no aplaudió.
Tras unos breves instantes Maki ingresó de nuevo a su camerino.
—?AHHHHH!—gritó Maki dentro de su camerino— Ya me veo al tonto de Ryuji burlándose de alguna manera...
Fin del Capitulo 27

