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Capítulo 5: ” Tranquilidad”

  Kick se levanta temprano, son las siete de la ma?ana. Ha dormido bien, un descanso sin sue?os, solo el cuerpo y la mente relajados. Lo primero que hace es caminar hacia la sala, donde encuentra a Stand sentado frente a un escritorio rodeado de monta?as de papeles y cuadernos.

  Kick dice, con voz aún ronca por el sue?o: Stand, ?buenos días? No me digas que eso es papeleo.

  Stand ni siquiera levanta la vista, concentrado en los documentos que revisa.

  Pues sí lo es, responde sin apartar la mirada. Por cierto, contraté a dos chefs. Te pueden preparar lo que quieras.

  Kick bosteza mientras se acerca a la cocina.

  Pensé que todo en esta época ya es digital. ?Por qué tienes que hacer todo ese papeleo? ?Y por qué no consigues un robot que te ayude?

  Stand sigue concentrado en su lectura, pasando hojas con rapidez.

  Sí, un robot no estaría mal, no esperaba tanto papel… ?Quién redacta estas cosas tan absurdas? —murmura para sí mismo antes de explicar—. London tiene un sistema arcaico, mucho papeleo. Tengo que revisar todo, pasarlo a digital y hacer otras cosas aburridas para legitimar mi estado.

  Kick, que ya ha perdido todo interés en la conversación, tiene la mirada fija en la cocina, donde una mujer prepara alimentos con destreza.

  ?Decías algo? pregunta distraídamente.

  Stand levanta la voz con irritación: ?NO!

  Kick lo ignora y decide dejarlo tranquilo un rato. Apoya los codos en la barra mientras observa a la chef con admiración y sigue la conversación que tenían.

  Es increíble que tengas un currículum tan extenso, comenta, intentando sonar interesante. ?Cómo terminaste aceptando una oferta del tipo aburrido de allá atrás?

  La chef continúa picando verduras con precisión, pero una sonrisa se asoma en sus labios.

  La verdad es que paga muy bien, responde. Aunque dijo que nos contrataba porque hay alguien aquí que es un flojo, que no le gusta ba?arse y que solo sabe comer y decir tonterías…

  Kick, algo perplejo, siente que la descripción le resulta incómodamente familiar. Gira la cabeza hacia el escritorio y descubre que Stand ya no está concentrado en sus papeles: ahora tiene una sonrisa que no puede aguantar.

  Kick regresa la mirada a la chef, tratando de disimular.

  Pues no sé a quién se refiere, dice con fingida indiferencia. A mí me gusta levantarme temprano, hacer mis cosas, ya sabes. No sé de dónde sacó eso de flojo y que huelo m…

  Se detiene en seco. Un aroma desagradable llega a sus propias narices. Ayer, entre los tiroteos, las huidas y las heridas, olvidó por completo pasar por la ducha.

  Se apena completamente.

  Ya vuelvo, murmura, apartándose de la barra. De verdad que me encanta ver cómo cocinas, me gustaría aprender luego.

  La chef no disimula el sarcasmo: Por supuesto, se?or flojo que huele mal.

  Desde el escritorio llega una carcajada. Stand se está divirtiendo.

  Kick sale deprisa hacia el ba?o.

  Ya en la ducha, se ba?a lo mejor que puede y tiene un momento de reflexión profunda. De verdad que olía mal. ?Cómo es posible que me pasara esto enfrente de la chef bonita? Bueno, supongo que no hay oportunidad… o tal vez sí. Mejor salgo un rato. Se viste y decide salir a comer afuera.

  Kick dice con tono apurado y rápido: Stand, nos vemos luego, saldré un rato. No te pierdas. Mira hacia la cocina y a?ade: Seguro ya habrá tiempo para que me ense?es a hacer ese plato. Ya nos veremos.

  La chef sonríe mientras coloca un plato en la mesa. Se?or Evergreen, su cena está servida.

  Kick sale del penthouse y lo primero que hace una vez fuera del edificio es cruzar unas calles y comer en un puesto callejero: dos hamburguesas.

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  Mientras come, le pregunta al se?or cuál es el concesionario de autos más cerca. El se?or le responde: A cinco cuadras hacia aquella dirección, en plena avenida. Kick responde gracias mientras aún mastica la hamburguesa.

  Pasa un rato y luego de terminar su hamburguesa, decide ir a pie hasta el sitio. Tiene en mente gastar el dinero y comprar un carro nuevo.

  Los edificios, el tránsito y lo movido del paso peatonal, los ruidos y algo de contaminación en el aire, además de esa atmósfera familiar, casi nostálgica, de salir temprano y ver peque?os charcos y algunas cosas mojadas producto de la lluvia de anoche. Algunas nubes todavía son visibles y el aire que sopla con fuerza y frío todavía. Para Kick es un respiro después de los últimos a?os que ha vivido.

  Toda esta tranquilidad le pesa. Su conciencia, por más que trate de seguir, no lo deja.

  Es como una aguja clavada en el cerebro: no duele, pero si la ves es imposible no sentir algo.

  Kick camina y camina. Todos con abrigos y gabardinas de tonos opacos.

  Kick nota: La gente es más alta que en el norte, es raro. Y los pájaros, a pesar del ruido, todavía se pueden ver en algunos techos.

  Kick finalmente llega. Entra y ve un modelo que, si bien no es tope de gama, es algo elegante. Pregunta: ?Cuánto por este?

  El se?or responde: Serían unos trescientos veinte mil.

  Kick, que va sobrado, pide uno. Luego de sacar el dinero y justo cuando va a pagar, le piden la documentación… cosa que no tiene, porque en teoría está muerto. Kick dice: Ah, la olvidé. ?Hay alguna forma de proseguir sin necesidad de esto?

  El se?or responde: Lamento informarle que no. No es parte del protocolo.

  Kick sale, ve a la primera persona que encuentra por la calle y dice: Hey amigo, ?te quieres ganar un carro nuevo?

  El desconocido responde confundido: ?Mm…?

  Kick insiste: ?Solo tienes que hacerme un favor y te prometo que te llevas un carro nuevo?

  Luego de una charla, ambos entran y Kick compra dos carros. Termina regalando uno y sale con su carro nuevo.

  Kick conduce. En el carro, la diversión dura poco: hay mucho tránsito y no puede ir tan libre como quisiera. Mientras espera el semáforo, saca el móvil que le regaló Stand y localiza una discoteca.

  -Kick conduce hacia la discoteca. Para evitar el tráfico, toma una ruta secundaria. Aquí el paisaje es otro: calles rotas, gente en las esquinas, tiendas de campa?a pegadas a las paredes. Un contraste que le revuelve el estómago. él, desde su auto nuevo, viendo todo eso. No puedo hacer nada, se repite eso y se convence a sí mismo de que no puede hacer nada

  Llega a la discoteca. Su cara no es de emoción, sino apagada. La misma expresión que tenía en aquella celda con piso de tierra sol quemando su piel y la cara llena de sangre.

  Dentro, todo es luces y gente bailando música a todo volumen, Pide una botella en la barra de bar. Empieza a beber, este mira a un grupo de chicas y decide pagar sus cuentas, estas lo miran desde lejos después de que paga su cuenta sin que ellas lo pidan. Se acercan a él.

  Kick Miente. Dice que tiene una empresa de tecnología, que invierte en concesionarias, que su familia tiene dinero tierras, pero lo trataron mal. Miente bien. Luego entre charla y charla Ellas ríen, se acercan más. Una le roza el brazo. Otra le sonríe con los labios brillantes de alcohol.

  La noche se desdibuja cada vez más, esta baila, bebe cada vez mas

  En un punto deciden ir en el carro de kick a otra discoteca luego a otra. Siempre con gente nueva, siempre pagando. Ignora el teléfono. Liándose con todas con las que puede.

  En algún momento termina en un casino. Gasta sin mirar los números. Gana. Pierde. Vuelve a ganar. Alguien lo sube al VIP. Hay un yacuzzi. Mujeres semidesnudas. Una le ofrece algo de droga que sin pensar la acepta. Luego otra. Luego ya no sabe qué está tomando.

  Lo que sigue son fragmentos.

  Una chica a horcajadas sobre él en el agua. Otra que lo besa mientras la primera se mueve. Manos en todas partes. Risas que parecen grabadas. Una mesa. Más mujeres. Alguien con una jeringa. él diciendo que sí sin saber a qué. Luego el calor de varios cuerpos contra el suyo. Luego nada.

  Despierta en una cama que no conoce. Hay tres mujeres desnudas durmiendo sobre él. Una le pesa en el pecho. Otra tiene una pierna enredada entre las suyas. La tercera respira contra su cuello. No recuerda sus nombres. Kick sí que se acuerda de todo lo que le importaba.

  Busca el teléfono entre las sábanas. Llamadas perdidas de stand que ignora. El suelo está lleno de billetes. Se levanta sin despertarlas. Se pone un short que encuentra en el suelo y una camisa arrugada. Baja a la barra.

  —Lo mismo de siempre —dice, y nadie le pregunta qué significa.

  Le devuelven el móvil. Ha gastado más de millón y medio. No le importa.

  Pasan dos días más. La misma espiral. Alcohol, drogas, sexo, mentiras. Stand sigue llamando. Kick sigue sin responder.

  En algún momento, entre una mujer y otra, entre una droga y un trago, se cansa de pronto y queda sentado en un sofá rodeado de gente que ni conoce.

  Ve su reflejo en un refresco. Curioso que sea un refresco. Una mirada inexpresiva. La idea de andar de fiesta con muchas mujeres no le parece mal, pero cuando la música se va y él está en las ma?anas despierto primero que nadie, la mente ataca.

  Kick piensa: ?Qué mierda estás haciendo? ?Qué tanto puedes seguir así?

  Se toma el refresco con tristeza. ?Puedo seguir así el resto de mi vida?

  Reflexiona y admite haberlo pasado bien, que le gusta, pero un pensamiento le llega al ver otro mensaje en el teléfono que ni siquiera lee.

  El desgraciado de Stand… ?cómo? ?Ignorar los problemas? ?O seguir ignorándolos?

  Se levanta, aparta a las mujeres y sale del club. Nota que su auto nuevo ya no está.

  Qué mierda, ?qué día es hoy? Bueno, no importa mucho.

  Entra de nuevo, sin pedir nada, se sienta solo en una esquina de la barra vacía y se le salen las lágrimas.

  Mientras se pregunta: ?Qué hubieran hecho ustedes?

  Hermanos…

  kick llora recordando a su familia llora y nadie lo nota nadie se acerca.

  fin del capítulo 5.

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